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9 de mayo de 2025 a las 22:25

Alerta: Garrapatas peligrosas en Coahuila

La amenaza silenciosa de la Rickettsia acecha en Coahuila, con ocho casos confirmados que encienden las alarmas de las autoridades sanitarias. El panorama se complica por la tardanza en la búsqueda de atención médica, un factor crucial que, según el Secretario de Salud Eliud Aguirre, dificulta el tratamiento y pone en riesgo la vida de los pacientes. Muchos llegan a los hospitales con un cuadro clínico avanzado, confundiendo los síntomas iniciales con otras enfermedades menos graves y, en consecuencia, recibiendo tratamientos inadecuados que no atacan la raíz del problema. Este retraso, explica Aguirre, puede marcar la diferencia entre la recuperación y un desenlace fatal.

La Secretaría de Salud de Coahuila ha desplegado una estrategia integral para combatir esta creciente amenaza. No se trata solo de atender los casos, sino de prevenirlos. Una pieza clave de esta estrategia es la información. Carteles informativos detallando los síntomas de la Rickettsia se están distribuyendo en consultorios médicos, incluyendo los ubicados en farmacias, puntos de acceso rápido y frecuente para la población. Además, se está capacitando al personal médico de todos los niveles para que puedan identificar y diagnosticar correctamente la enfermedad, evitando así tratamientos erróneos y asegurando que los pacientes reciban la atención adecuada desde el primer momento. La sospecha, en estos casos, debe ser suficiente para solicitar los análisis pertinentes y descartar o confirmar la presencia de la bacteria.

El foco de atención no se limita a la población humana. Las mascotas, especialmente perros y gatos, juegan un papel fundamental en la transmisión de la Rickettsia. Las garrapatas, portadoras de la bacteria, se alojan en el pelaje de estos animales y, al picar a un humano, pueden transmitir la enfermedad. Por ello, el Secretario Aguirre hace un llamado enfático a la población para cuidar la salud de sus animales de compañía. La prevención, en este caso, se traduce en una barrera protectora para toda la familia. Las campañas de vacunación antirrábica y las jornadas de aplicación de insecticida especializado para repeler garrapatas son herramientas esenciales en esta lucha. Ambas son gratuitas y están disponibles en centros de salud y unidades de control canino, facilitando el acceso a todos los sectores de la población.

El control de la población canina también es un factor determinante en la prevención de la Rickettsia. Las campañas mensuales de esterilización gratuita buscan reducir la cantidad de animales en situación de calle, disminuyendo así el riesgo de propagación de la enfermedad. Si bien no existe un censo preciso de perros callejeros, se trabaja en conjunto con asociaciones protectoras de animales para promover la adopción responsable y explorar alternativas como albergues temporales para animales abandonados. Estas iniciativas, además de contribuir al bienestar animal, fortalecen la estrategia de prevención de la Rickettsia.

En el marco de la Semana Nacional de Vacunación, Coahuila superó las expectativas, alcanzando el 110% de la meta establecida por la federación. Se aplicaron más de 66 mil dosis contra enfermedades como sarampión, tosferina y polio, reforzando la protección de la población, especialmente ante el preocupante panorama en estados vecinos como Zacatecas, Durango, Chihuahua y Texas, que registran un alto número de casos de sarampión. Esta alerta epidemiológica mantiene a las autoridades en constante vigilancia.

De los ocho casos de Rickettsia reportados en Coahuila, solo uno se registró en la región Laguna, específicamente en San Pedro, a principios de año. Sin embargo, la vigilancia epidemiológica y las campañas de prevención se mantienen activas en todo el estado. La clave, recalca Aguirre, está en la atención oportuna. La Rickettsia puede imitar los síntomas de una fiebre común, por lo que ante la presencia de mascotas en casa o picaduras recientes, es fundamental acudir al médico de inmediato. Un diagnóstico temprano puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. No hay que olvidar que la enfermedad puede durar de una a cuatro semanas, dependiendo de la gravedad del cuadro y los antecedentes del paciente, y que la falta de atención médica especializada puede agravar la situación. La prevención y la acción temprana son las mejores armas contra esta silenciosa amenaza.

Fuente: El Heraldo de México