8 de mayo de 2025 a las 14:50
Prepara a tu familia para la ola de calor
El verano, sinónimo de vacaciones, sol y días largos, también trae consigo un desafío ineludible: el calor extremo. Y si bien muchos lo disfrutamos, es crucial recordar que las altas temperaturas pueden impactar significativamente en nuestra salud, especialmente en la de los más vulnerables. Pensar en el bienestar de nuestros mayores, de los más pequeños de la casa y de las futuras mamás se convierte en una prioridad durante las olas de calor. No se trata solo de una cuestión de comodidad, sino de una verdadera necesidad de protección.
Las personas mayores, con la sabiduría que otorgan los años, ven cómo su cuerpo, ese fiel compañero de viaje, va perdiendo la capacidad de regular su propia temperatura. Este proceso natural, sumado a la posible presencia de enfermedades crónicas, los convierte en un grupo particularmente susceptible a los efectos negativos del calor. La deshidratación, silenciosa pero peligrosa, acecha con mayor intensidad, pudiendo desencadenar complicaciones graves.
Por otro lado, los bebés y niños pequeños, con su inagotable energía y ganas de explorar el mundo, aún no han desarrollado completamente sus mecanismos de termorregulación. Su piel, más delicada, los hace más propensos a quemaduras solares y su dependencia de los adultos para la hidratación los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad.
Las mujeres embarazadas, en esa etapa maravillosa de creación de una nueva vida, experimentan cambios fisiológicos que las hacen más sensibles al calor. El aumento del volumen sanguíneo y las alteraciones hormonales pueden dificultar la disipación del calor corporal, incrementando el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el bebé.
Ante este panorama, la prevención se convierte en nuestra mejor aliada. No se trata solo de refrescarse, sino de adoptar medidas concretas que protejan la salud de todos. Mantener una hidratación constante, bebiendo agua incluso antes de sentir sed, es fundamental. Evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor intensidad, buscar la sombra refrescante de los árboles o utilizar sombrillas, son acciones sencillas pero de gran impacto.
Dentro de casa, la creación de un ambiente fresco y ventilado se convierte en un oasis. El uso de ventiladores, aires acondicionados o incluso simples paños húmedos puede marcar la diferencia. Vestir ropa ligera y de colores claros, que permita la transpiración, es otra medida a considerar.
La alimentación también juega un papel importante. Priorizar comidas ligeras, ricas en frutas y verduras, que aporten vitaminas y minerales esenciales, ayudará al organismo a afrontar mejor las altas temperaturas. Evitar las bebidas alcohólicas y las comidas copiosas, que dificultan la digestión y aumentan la sensación de calor, es igualmente recomendable.
Y, por supuesto, la vigilancia constante es clave. Prestar atención a los síntomas de alerta, como mareos, náuseas, dolor de cabeza o confusión, es fundamental para actuar a tiempo. En caso de que estos síntomas aparezcan, buscar atención médica inmediata es crucial. No subestimemos el poder del calor. Informarnos, prepararnos y cuidarnos mutuamente es la mejor manera de disfrutar de un verano saludable y seguro. Recordemos que la prevención es la mejor medicina y que el bienestar de nuestros seres queridos es nuestra responsabilidad.
Fuente: El Heraldo de México