8 de mayo de 2025 a las 22:50
México evita la recesión
La banca mexicana se muestra optimista, proyectando un crecimiento del 7.1% en el crédito al sector privado para finales de 2025. Esta perspectiva, anunciada por Julio Carranza Bolívar, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), contrasta con las expectativas económicas generales, que prevén un crecimiento del PIB de tan solo 0.2% para este año. Este dato, si bien modesto, se alinea con la tendencia global de desaceleración económica, confirmando que México no es un caso aislado en este panorama.
La relación intrínseca entre el crédito y la actividad económica, con un rezago de seis a nueve meses del primero respecto al segundo, explica en parte esta proyección. Si bien la economía mexicana experimenta una ralentización, la banca confía en la capacidad del sector privado para impulsar el crecimiento a través del acceso al crédito. Este optimismo, sin embargo, está matizado por la incertidumbre generada por las políticas arancelarias implementadas por Estados Unidos.
Las "guerras comerciales" iniciadas por la administración Trump, en particular el conflicto con China, han generado un efecto dominó en la economía global. La incertidumbre resultante ha frenado la inversión y afectado el crecimiento en diversos países, incluyendo México. Este "maremoto", como lo describe Carranza Bolívar, ha obligado a las empresas a reevaluar sus estrategias y ha generado cautela en los mercados.
A pesar de este contexto, la banca no prevé una recesión en México para este año. Se espera que la incertidumbre se disipe en el segundo semestre, dando paso a una estabilización y posterior recuperación tanto de la economía como del crédito. Esta perspectiva, si bien prudente, inyecta una dosis de optimismo en un panorama global complejo. La firma del convenio de colaboración entre la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México y la ABM para promover finanzas sostenibles refuerza este compromiso con el crecimiento económico a largo plazo.
La apuesta por las finanzas sostenibles es un elemento clave en esta estrategia. Este enfoque no solo busca impulsar el crecimiento económico, sino también asegurar que este sea responsable y genere un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La colaboración entre el gobierno y la banca en este ámbito es fundamental para sentar las bases de un futuro económico más próspero y sostenible.
Es importante destacar que, a pesar del optimismo de la banca, existen riesgos latentes. La evolución de las tensiones comerciales, la volatilidad de los mercados internacionales y la situación política interna pueden influir en el desempeño de la economía mexicana. Por ello, es fundamental mantener un monitoreo constante de estos factores y adaptar las estrategias en consecuencia. El diálogo y la colaboración entre el sector público y privado serán esenciales para navegar estos desafíos y asegurar un crecimiento económico sostenido en el mediano y largo plazo. La innovación, la inversión en tecnología y el desarrollo de nuevas herramientas financieras también jugarán un papel crucial en la adaptación a este nuevo escenario económico global.
Fuente: El Heraldo de México