8 de mayo de 2025 a las 20:40
León XIV, nuevo Papa: El mal no prevalecerá
Un nuevo amanecer se alza sobre la Ciudad del Vaticano. Desde la emblemática Plaza San Pedro, resonaron las palabras de paz y esperanza del recién nombrado Papa León XIV. En un acto cargado de simbolismo y tradición, Matteo, ahora Su Santidad, aceptó la pesada carga del liderazgo de la Iglesia Católica, vistiendo la indumentaria papal: la sotana, la faja y la peregrina blancas, y la cruz pectoral, símbolos de pureza y servicio.
Su primer mensaje, un eco del mensaje de Cristo, fue un llamado a la paz universal. "La paz esté con ustedes", resonó en la plaza abarrotada, un mensaje que trascendió las fronteras geográficas y los credos, un mensaje dirigido a cada corazón, a cada familia, a cada pueblo y a toda la Tierra. Una declaración simple pero poderosa, que encapsula la esencia del mensaje cristiano y la misión que el nuevo Pontífice se ha propuesto llevar a cabo.
En sus primeras palabras como Papa, León XIV agradeció a los cardenales que depositaron su confianza en él para suceder a San Pedro, un encargo que asume con humildad y determinación. La búsqueda de la paz y la justicia, la fidelidad a las enseñanzas de Jesucristo, fueron los pilares sobre los que construyó su discurso, una hoja de ruta para su pontificado, un compromiso con los millones de fieles que lo ven como guía espiritual.
La figura de Robert Francis, ahora Papa León XIV, se erige como un faro de esperanza en un mundo convulsionado. Su llamado a la paz no es solo un deseo, sino una exhortación a la acción, una invitación a construir un mundo más justo y fraterno, un mundo donde reine la armonía y la solidaridad. Millones de fieles alrededor del mundo, desde las grandes capitales hasta los rincones más remotos del planeta, reciben con esperanza el inicio de este nuevo capítulo en la historia de la Iglesia Católica.
La elección de León XIV abre un nuevo camino, un camino lleno de retos y oportunidades, un camino que el nuevo Pontífice se ha comprometido a recorrer con la guía del Espíritu Santo y la compañía de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. El mundo observa con atención los próximos pasos de este nuevo líder, esperando que su mensaje de paz y esperanza se traduzca en acciones concretas que contribuyan a la construcción de un mundo mejor. El tiempo dirá cómo se desarrolla este pontificado, pero la esperanza, como la fe, se renueva con cada amanecer. La paz esté con todos.
Fuente: El Heraldo de México