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8 de mayo de 2025 a las 17:10

Homicidios en CDMX: ¿Baja histórica?

Un cambio palpable se respira en México. Las calles, antes ensombrecidas por la incertidumbre, parecen recuperar la tranquilidad. El reciente informe quincenal de seguridad, presentado por Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ha inyectado una dosis de optimismo en la lucha contra la violencia. Las cifras, contundentes y esperanzadoras, hablan por sí solas: una reducción de casi el 25% en homicidios dolosos durante los primeros siete meses de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. No se trata de un simple descenso numérico, sino de un cambio de paradigma, una luz al final del túnel que nos invita a creer en un futuro más seguro.

Imaginemos por un momento las implicaciones de esta disminución. Son 21 vidas menos arrebatadas cada día, 21 familias que no tienen que enfrentar el dolor irreparable de la pérdida. Son 21 historias que continúan escribiéndose, 21 futuros que no se truncan. Detrás de cada porcentaje, hay rostros, nombres, sueños que ahora tienen la oportunidad de florecer.

La comparativa con años anteriores refuerza aún más la importancia de estos logros. Abril de 2025 se posiciona como el mes con el promedio diario de homicidios más bajo desde 2016, una hazaña que no se puede ignorar. Es la prueba tangible de que las estrategias implementadas están dando frutos, de que el compromiso con la seguridad no es una simple promesa electoral, sino una realidad que se construye día a día. La reducción del 33.3% con respecto a abril de 2020, año que marcó un pico en las cifras de violencia, es un indicador innegable del progreso alcanzado.

Pero, ¿qué hay detrás de estos números alentadores? ¿Cuáles son las claves de este cambio positivo? La respuesta, sin duda, es compleja y multifactorial. Involucra la coordinación entre diferentes instancias gubernamentales, la implementación de políticas públicas efectivas, la inversión en tecnología y capacitación, y, sobre todo, la voluntad política de construir un país más seguro.

El camino aún es largo, y los desafíos persisten. Sin embargo, la tendencia a la baja en los homicidios dolosos es un motivo para celebrar, un impulso para redoblar esfuerzos y seguir trabajando en la construcción de la paz. Es una victoria no solo del gobierno, sino de toda la sociedad mexicana que anhela vivir sin miedo.

La pregunta que surge ahora es: ¿cómo mantener esta tendencia y profundizar los avances? La respuesta está en la continuidad de las estrategias que han demostrado ser efectivas, en la innovación y adaptación a las nuevas realidades, y en la participación activa de la ciudadanía. La seguridad es una tarea compartida, una responsabilidad que nos compete a todos.

El futuro de México se vislumbra con mayor esperanza. Las cifras nos invitan a creer en la posibilidad de un país donde la paz sea la norma, no la excepción. Un país donde las familias puedan vivir tranquilas, donde los jóvenes puedan soñar sin límites, y donde la vida sea el valor supremo. El camino hacia la seguridad es un proceso continuo, pero los resultados obtenidos hasta ahora nos demuestran que vamos en la dirección correcta.

Fuente: El Heraldo de México