8 de mayo de 2025 a las 03:55
Exigen respeto las parteras Nich Ixim
En el corazón de Chiapas, un conflicto silencioso se gesta, poniendo en jaque una tradición milenaria: la partería tradicional. Las nuevas regulaciones sanitarias, lejos de proteger la salud materna, se alzan como una barrera que amenaza con silenciar los saberes ancestrales de las parteras, mujeres que por generaciones han guiado el milagro de la vida en sus comunidades.
La reciente NOM-020-SSA-2025, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 4 de marzo de 2025, ha generado una ola de indignación y preocupación entre las parteras tradicionales, quienes ven en ella un intento de homogeneizar un proceso tan delicado como el nacimiento, ignorando la riqueza y la eficacia de sus prácticas. El clamor de estas mujeres, guardianas de un conocimiento transmitido de generación en generación, resuena con fuerza: no se trata de oponerse al progreso, sino de integrarlo de manera respetuosa, reconociendo la validez de un sistema de salud propio, arraigado en la cultura y la identidad de los pueblos originarios.
La imposición de un modelo biomédico, con sus rígidos protocolos y requisitos, no sólo desconoce los avances logrados en la Ley General de Salud en 2024, sino que pone en riesgo la continuidad de la partería tradicional. El Registro Nacional de Partería, por ejemplo, se presenta como un obstáculo insalvable, al no considerar los saberes específicos ni las formas de atención propias de estas mujeres, impidiéndoles, en la práctica, atender a los recién nacidos en sus comunidades. Se les relega al papel de meras canalizadoras hacia clínicas y hospitales, desvalorizando su profundo conocimiento del proceso del nacimiento y su capacidad para brindar un acompañamiento integral a las madres.
La ironía es palpable: apenas unos meses después de celebrar el Día Internacional de la Partera, el 5 de mayo, se implementan normas que las marginan y las silencian. Se olvida que estas mujeres son mucho más que simples asistentes al parto; son pilares de sus comunidades, consejeras, acompañantes, portadoras de una sabiduría que va más allá de lo meramente médico. Su labor se basa en la confianza, el respeto y la comprensión profunda de las necesidades físicas y emocionales de las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto.
Mientras que las parteras profesionales, con su formación académica, desempeñan un papel crucial en el sistema de salud formal, las parteras tradicionales ofrecen una alternativa valiosa, especialmente en comunidades rurales e indígenas donde el acceso a servicios médicos es limitado. Su presencia garantiza un parto humanizado, respetuoso de las tradiciones y creencias de cada comunidad, un parto en el que la mujer se siente protagonista, acompañada y segura.
La lucha de las parteras de "Nich Ixim" es un llamado a la reflexión, una invitación a repensar el sistema de salud desde una perspectiva intercultural, que valore y proteja la diversidad de saberes. Es una lucha por el derecho a la salud, por el respeto a la cultura y por la preservación de un legado ancestral que ha garantizado la vida de generaciones. Es una lucha que nos interpela a todos. ¿Estamos dispuestos a escuchar sus voces y a construir un futuro donde la tradición y la modernidad puedan coexistir en armonía? El futuro de la partería tradicional, y con ella, la salud de las comunidades indígenas, depende de la respuesta que demos a esta pregunta.
Fuente: El Heraldo de México