Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Medio Ambiente

8 de mayo de 2025 a las 11:35

El país se seca: ¿Qué podemos hacer?

El sol implacable, un cielo despejado sin promesa de lluvia y la tierra agrietada bajo nuestros pies. Este es el panorama desolador que se extiende a lo largo y ancho de gran parte del territorio nacional, donde la onda de calor, cual abrazo sofocante, se combina con una sequía implacable que afecta a casi dos tercios del país. No se trata de una simple ola de calor pasajera, sino de una situación climatológica crítica que exige nuestra atención y nos obliga a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones en el medio ambiente.

Imaginen la magnitud del problema: casi la mitad del país ha pasado de una sequía moderada a una excepcional, un salto alarmante que nos pinta un futuro preocupante. El noroeste y el norte del país son los más afectados, con estados como Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango y la parte norte de Coahuila sufriendo las consecuencias más severas. La tierra, antes fértil, se convierte en polvo; los ríos, otrora caudalosos, se reducen a hilos de agua; y la desesperanza se apodera de las comunidades que dependen de la agricultura y la ganadería para su sustento.

Mientras tanto, en otras regiones, la sequedad anormal se extiende sigilosamente, abarcando casi un 20% del territorio. Aunque no tan extrema como la sequía excepcional, esta condición también representa una amenaza latente para los ecosistemas y la economía local. Solo un poco más de un tercio del país se mantiene libre de la sequía, un oasis en medio de un desierto creciente que nos recuerda la fragilidad de nuestro equilibrio natural.

Y como si el calor y la sequía no fueran suficientes, el fuego se suma a esta ecuación devastadora. Decenas de incendios forestales arden sin control en el norte, centro y sur del país, consumiendo hectáreas de bosques y pastizales, dejando a su paso un paisaje desolado y una nube de humo que oscurece el cielo. La Comisión Nacional Forestal y el Servicio Meteorológico Nacional trabajan incansablemente para combatir las llamas y monitorear los focos de calor, una lucha titánica contra un enemigo implacable alimentado por la sequía y las altas temperaturas.

Esta onda de calor, que nos azota desde finales de abril, no es un fenómeno aislado. Es una señal de alarma, un llamado urgente a la acción. Debemos tomar conciencia de la gravedad de la situación y adoptar medidas para mitigar los efectos del cambio climático. El futuro de nuestro planeta, y el nuestro propio, depende de ello.

¿Qué podemos hacer? Desde pequeñas acciones en nuestro día a día, como reducir el consumo de agua y energía, hasta impulsar políticas públicas que promuevan la sostenibilidad y la conservación de nuestros recursos naturales, cada esfuerzo cuenta. No podemos permanecer indiferentes ante esta crisis. Es momento de unirnos y trabajar juntos para proteger nuestro hogar, antes de que sea demasiado tarde. El tiempo apremia y la tierra nos clama por ayuda.

Fuente: El Heraldo de México