Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Desarrollo Personal

8 de mayo de 2025 a las 09:50

Domina tu mente, no dejes que te dominen.

La promesa de una transformación radical, de alcanzar lo "imposible" con solo desearlo, ha inundado nuestras pantallas y conversaciones en los últimos años. El auge del coaching, la ley de la atracción y un positivismo a veces tóxico nos ha bombardeado con mensajes que, si bien pueden inspirar en un primer momento, también pueden generar una peligrosa desconexión con la realidad. Mi propia experiencia con un entrenamiento de coaching, aunque breve, me dejó con una mezcla de fascinación y escepticismo. Mensajes como "cree en ti" resonaban profundamente, pero la sensación de manipulación me hizo alejarme. Años después, la pregunta persiste: ¿realmente podemos materializar nuestros deseos con el mero poder del pensamiento?

Es innegable que el coaching, en su esencia, busca potenciar el desarrollo personal y profesional. Sus raíces en la psicología humanista y el entrenamiento deportivo le otorgan una base sólida para ayudar a individuos y organizaciones a alcanzar sus metas. Sin embargo, la proliferación de "gurús" y la comercialización desmedida de estas prácticas han creado un terreno fértil para la distorsión del mensaje original. La promesa del "todo es posible" se convierte en un arma de doble filo, ignorando las complejas realidades sociales, personales y psicológicas de cada individuo. ¿Qué sucede cuando, a pesar de la visualización y la "vibra alta", las metas no se materializan? La culpa y la frustración se instalan, creando un círculo vicioso que nos aleja aún más del bienestar.

La pandemia exacerbó esta tendencia. Las redes sociales se convirtieron en un hervidero de contenidos que mezclaban coaching, espiritualidad, negocios y autoayuda, creando una confusión generalizada. Esta sobreexposición a narrativas que nos presentan como arquitectos absolutos de nuestra realidad puede ser particularmente peligrosa. Si bien la actitud positiva y la perseverancia son fundamentales, ignorar los factores externos que influyen en nuestras vidas es una forma de autoengaño. No podemos controlar todas las variables, y pretender lo contrario nos condena a la decepción.

En mi experiencia con el coaching, la presión por alcanzar metas económicas y de reclutamiento me generó una profunda incomodidad. Si bien reconozco que algunas personas encuentran beneficios en estos espacios, también observé la vulnerabilidad de quienes, con sueños frustrados y traumas sin resolver, buscaban un alivio inmediato. Entrar a estos programas sin una clara comprensión de nuestras necesidades y objetivos nos expone a la manipulación.

Por ello, es fundamental abordar estas propuestas con un pensamiento crítico y preguntas clave: ¿De dónde provienen estas ideas? ¿Se alinean con mis valores? ¿Siento seguridad o presión? Antes de sumergirnos en cualquier programa de desarrollo personal, es crucial tener claridad sobre lo que buscamos. No se trata de tener la vida resuelta, sino de identificar un objetivo concreto que nos permita avanzar en nuestro autoconocimiento. Y, durante el proceso, es vital evaluar nuestros progresos. Si las exigencias del grupo nos impiden avanzar hacia nuestras metas personales, debemos reconsiderar nuestra participación. Finalmente, es esencial aceptar que hay aspectos de la realidad que escapan a nuestro control. La clave no está en intentar cambiar lo inmutable, sino en transformar nuestra percepción y respuesta ante la adversidad. La verdadera magia no reside en la negación de la realidad, sino en la capacidad de adaptarnos, aprender y aprovechar las oportunidades que se nos presentan, incluso en los momentos más difíciles. El camino hacia el crecimiento personal es un proceso complejo que requiere disciplina, constancia y la aceptación de nuestras limitaciones.

Fuente: El Heraldo de México