8 de mayo de 2025 a las 09:50
CDMX vs. NY y Berlín: ¿Quién detecta mejor las fugas?
La escasez de agua, un fantasma que ha perseguido a la Ciudad de México por décadas, parece estar encontrando un adversario formidable en la gestión de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada. Históricamente, la capital ha oscilado entre la amenaza de inundaciones durante la temporada de lluvias y la angustia de la sequía en tiempos de estiaje. Este ciclo, alimentado por la falta de inversión en infraestructura hídrica esencial y la preferencia por obras monumentales pero poco funcionales, ha dejado una profunda huella en la memoria colectiva de los capitalinos. Imaginen la frustración de ver grandes construcciones alzarse mientras las tuberías subterráneas, las venas que dan vida a la ciudad, se deterioraban en el olvido.
La administración de Brugada, sin embargo, ha decidido romper con este paradigma. Su enfoque se centra en la innovación y la tecnología, apostando por soluciones que, aunque invisibles a simple vista, tienen un impacto profundo en la vida de los ciudadanos. La implementación de sensores de sonido y videocámaras robóticas para la detección de fugas, incluso aquellas ocultas bajo la superficie, es una muestra de la visión de futuro que impulsa esta gestión. Estas herramientas, dignas de las grandes metrópolis del mundo como Nueva York, París o Berlín, permiten una actuación precisa y eficiente, evitando el desperdicio de un recurso tan preciado como el agua.
Imaginen la magnitud del problema: según la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA), hasta un 40% del vital líquido se pierde en la CDMX debido a fugas y tomas clandestinas. Una cifra alarmante que cobra aún más relevancia en el contexto de la crisis hídrica global. La alcaldía Venustiano Carranza, bajo la dirección de Evelyn Parra, sirve como ejemplo del impacto positivo de estas medidas. La sustitución de kilómetros de tuberías obsoletas por una red de alta tecnología ha reducido drásticamente las rupturas y las consecuentes pérdidas de agua. Una muestra de que la inversión inteligente y la planificación estratégica pueden generar resultados tangibles.
La estrategia de Brugada no se limita a la tecnología. El programa “C5 del Agua” y la Línea H2O *426 son ejemplos claros de la importancia que se le da a la participación ciudadana. Incluir a los habitantes en la detección y reporte de fugas crea un sentido de corresponsabilidad y permite una respuesta más rápida y efectiva ante cualquier eventualidad. Es una reminiscencia de la gestión de Brugada en Iztapalapa, una alcaldía que históricamente ha sufrido por la escasez de agua, donde la cercanía con la comunidad fue clave para afrontar el desafío.
Estas acciones, aunque representan una inversión considerable en obras que no se ven, son una apuesta a largo plazo. Garantizar el acceso al agua para todos los capitalinos, sin importar su nivel socioeconómico o ubicación geográfica, es un acto de justicia social y una muestra de la voluntad política de la actual administración. Es un paso firme hacia un futuro donde el agua deje de ser un motivo de preocupación y se convierta en un recurso gestionado de manera responsable y eficiente, para beneficio de todos. Una visión que, sin duda, merece ser aplaudida y replicada.
Fuente: El Heraldo de México