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9 de mayo de 2025 a las 02:50

Alcalde de Teuchitlán: ¿bajo investigación?

La detención del alcalde de Teuchitlán, José Ascención N., ha destapado una olla de presión en Jalisco, poniendo en el ojo del huracán la posible colusión de autoridades con el crimen organizado. La Fiscalía del Estado, a través de Salvador González de los Santos, ha confirmado la existencia de investigaciones en la Fiscalía Anticorrupción relacionadas con el caso del Rancho Izaguirre, un predio con un historial oscuro que incluye detenciones, rescates de personas secuestradas e incluso el hallazgo de un cuerpo sin vida. La sombra de la impunidad se cierne sobre el caso, con la pregunta crucial de si las autoridades actuaron con la debida diligencia o si, por el contrario, miraron hacia otro lado.

El hermetismo rodea las investigaciones. González de los Santos se ha deslindado de cualquier indagatoria directa sobre el alcalde, argumentando la autonomía de la Fiscalía Anticorrupción. Esta autonomía, si bien necesaria para garantizar la imparcialidad, también genera incertidumbre sobre la transparencia del proceso. La ciudadanía exige respuestas: ¿quiénes son los funcionarios citados a declarar? ¿Qué tipo de omisiones se están investigando? ¿Hasta dónde llega la red de complicidades?

La figura del Rancho Izaguirre se erige como un símbolo de la violencia que azota la región. El hallazgo de objetos personales de presuntas víctimas por parte del Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco refuerza la hipótesis de que el lugar era un centro de operaciones para el reclutamiento forzado por parte del crimen organizado. ¿Cómo es posible que un lugar con semejante historial no haya sido debidamente resguardado tras el operativo de la Guardia Nacional en septiembre de 2024? La falta de respuestas alimenta la sospecha de la connivencia de las autoridades.

Mientras tanto, el alcalde José Ascención N. se encuentra en una zona segura de la Comisaría de Sentenciados, recibiendo atención médica y psicológica. Esta medida, aunque justificada por motivos de seguridad, también levanta interrogantes. ¿Se trata de una medida de protección o de un privilegio? La opinión pública está dividida. Algunos ven en ello una muestra de la preocupación del Estado por la integridad del detenido, mientras que otros lo interpretan como un trato preferencial que no se le brinda a cualquier ciudadano.

La incertidumbre se extiende también a la Comisaría de Teuchitlán. El Coordinador de Seguridad, Roberto Alarcón, ha evitado confirmar o desmentir si la FGR está investigando a elementos de la policía local. Sus palabras, cuidadosamente elegidas, no hacen más que aumentar la desconfianza en la institución. La ciudadanía se pregunta: ¿hay manzanas podridas dentro de la policía municipal? ¿Existe una red de protección que se extiende hasta las fuerzas del orden?

La toma de control del Rancho Izaguirre por parte de la FGR y la Agencia de Investigación Criminal abre una nueva etapa en la investigación. La Fiscalía del Estado ha reiterado su disposición a colaborar, pero las dudas persisten. ¿Será suficiente esta colaboración para llegar al fondo del asunto y desmantelar las posibles redes de corrupción? La sociedad jalisciense espera con impaciencia que la justicia se imponga y que la verdad, por dolorosa que sea, salga a la luz. El caso del alcalde de Teuchitlán y el Rancho Izaguirre se ha convertido en un termómetro de la lucha contra la impunidad en Jalisco. El resultado de esta batalla marcará un precedente para el futuro del estado.

Fuente: El Heraldo de México