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8 de mayo de 2025 a las 17:15
Adiós emotivo de José Ramón Fernández en Azteca
La bomba estalló en el corazón de la prensa deportiva mexicana. Una tarde aparentemente tranquila del miércoles 7 de mayo se transformó en un campo de batalla verbal entre dos titanes del periodismo deportivo: José Ramón Fernández y David Faitelson. Lo que comenzó como un dardo envenenado lanzado por Fernández en los foros de ESPN, acusando a Faitelson de ser un "sicario" de la prensa y beneficiario de los dueños de la multipropiedad del fútbol mexicano, rápidamente escaló a una guerra sin cuartel en redes sociales.
Faitelson, lejos de quedarse callado, respondió con una andanada de mensajes en X, no solo desmintiendo las acusaciones de su antiguo mentor, sino también destapando un secreto que muchos creían enterrado: la supuesta adicción a la cocaína de José Ramón Fernández, que habría provocado su salida de TV Azteca. La revelación impactó como un rayo, dejando a la audiencia atónita y dividida entre la incredulidad y la morbosa curiosidad. ¿Era posible que una figura tan respetada y admirada como Joserra escondiera una lucha tan personal y devastadora? La acusación de Faitelson, de que Fernández y su esposa fueron enviados a España para tratar la adicción, añadió leña al fuego, avivando las llamas de la controversia.
La memoria colectiva, avivada por la polémica, rescató del olvido el último programa de José Ramón Fernández en TV Azteca. Un video que ahora se veía con otros ojos, cargado de una nueva significación. Las palabras de despedida de Faitelson, elogiando a su "maestro", resonaban con una ironía cruel a la luz de las recientes acusaciones. Y la explicación del director general de la televisora, Mario San Román, atribuyendo la salida de Fernández a un tema de salud y la necesidad de descanso, adquiría un matiz sospechoso, casi un eufemismo para ocultar una verdad incómoda. "Los doctores nos dijeron José Ramón tiene que descansar," declaró San Román. ¿Descansar de qué? La pregunta flotaba en el aire, alimentando las especulaciones y la incertidumbre.
Este nuevo capítulo en la larga y tumultuosa relación entre Fernández y Faitelson no solo expone las profundas grietas y rivalidades que existen dentro del mundo del periodismo deportivo, sino que también plantea interrogantes sobre la ética profesional, los límites de la crítica y el papel de los medios de comunicación en la construcción y deconstrucción de la imagen pública. ¿Fue la respuesta de Faitelson una legítima defensa propia o un golpe bajo impulsado por el rencor y la sed de venganza? ¿Se justifica ventilar la vida privada de una persona, incluso si se trata de una figura pública, en nombre de la verdad? El debate está abierto, y las redes sociales se han convertido en el escenario de una batalla campal donde opiniones, insultos y especulaciones se entrecruzan sin cesar.
Mientras tanto, José Ramón Fernández guarda silencio. Una estrategia calculada o la consternación ante un ataque tan personal? Solo el tiempo dirá si decide responder a las acusaciones de su ex discípulo y cuál será el siguiente movimiento en este ajedrez mediático donde la verdad, la reputación y el poder se juegan en cada jugada. El público, expectante, sigue de cerca cada desarrollo, consciente de que está presenciando un momento histórico en la crónica deportiva mexicana. Un momento que, sin duda, dejará una huella imborrable en la trayectoria de ambos periodistas.
Fuente: El Heraldo de México