7 de mayo de 2025 a las 10:10
Trump amenaza el T-MEC: ¿Peligro para México y Canadá?
La sombra de la incertidumbre se cierne nuevamente sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las recientes declaraciones del expresidente Trump, abogando por una revisión, ajuste o incluso la terminación del acuerdo, han reavivado las tensiones comerciales y generado un mar de especulaciones sobre el futuro de la relación trilateral. Si bien el T-MEC se concibió como un reemplazo modernizado del antiguo TLCAN, las palabras de Trump, calificándolo como un mero "acuerdo de transición", resuenan con fuerza y siembran dudas sobre la solidez del pacto a largo plazo. Recordemos que, durante su mandato, Trump criticó duramente el TLCAN, considerándolo uno de los peores acuerdos comerciales de la historia.
Esta postura proteccionista, que busca priorizar los intereses nacionales por encima de la cooperación internacional, parece persistir en el discurso del expresidente. Su insistencia en la necesidad de “ajustes” abre la puerta a potenciales renegociaciones que podrían desestabilizar el delicado equilibrio alcanzado en el T-MEC. ¿Qué aspectos del tratado podrían estar en la mira de una revisión? ¿Se buscará una mayor protección para la industria estadounidense en detrimento de las economías mexicana y canadiense? Estas son preguntas cruciales que flotan en el aire y que generan inquietud en los sectores empresariales de los tres países.
La respuesta de Mark Carney, el primer ministro canadiense, añade otra capa de complejidad a este escenario. Si bien reconoce la importancia del T-MEC como base para el comercio trilateral, Carney no duda en señalar la necesidad de cambios sustanciales. Sus palabras, apuntando a la imposición de aranceles y a la ventaja que se ha tomado de ciertos aspectos del tratado, sugieren la existencia de fricciones y desequilibrios que deben ser abordados. Es evidente que la perspectiva canadiense no se alinea completamente con la visión de Trump, lo que anticipa un camino complejo y potencialmente conflictivo hacia una eventual renegociación.
El plazo límite de julio de 2026 para la revisión del T-MEC se convierte ahora en un punto focal de intensa atención. La posibilidad de una renovación por 16 años contrasta con el espectro de una posible salida de alguno de los tres países. Este escenario incierto plantea importantes desafíos para las empresas que operan bajo el marco del T-MEC. La incertidumbre generada por las declaraciones de Trump puede desincentivar la inversión, complicar las cadenas de suministro y afectar el crecimiento económico de la región. En los próximos meses, será crucial observar con atención las posiciones que adoptan los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá frente a este delicado tema. El futuro del T-MEC, y con él, el panorama del comercio en Norteamérica, pende de un hilo.
La complejidad de la situación radica en la interdependencia económica de los tres países. Desmantelar o modificar sustancialmente el T-MEC tendría consecuencias significativas para las economías de la región, impactando en sectores clave como la industria automotriz, la agricultura y la energía. La incertidumbre generada por las declaraciones de Trump puede afectar la confianza de los inversores, frenando el crecimiento económico y generando inestabilidad. Es imperativo que los gobiernos de los tres países aborden este tema con prudencia y busquen soluciones que beneficien a todos los involucrados. La cooperación y el diálogo son esenciales para preservar la integración económica de Norteamérica y garantizar un futuro próspero para la región.
Fuente: El Heraldo de México