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8 de mayo de 2025 a las 00:25
Soo Hyun y Sae Ron: ¿Romance o Toxicidad?
¡Hola a todos! Espero que esta newsletter les encuentre con la energía al máximo. Hoy quiero hablarles de algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza últimamente: la búsqueda constante de la felicidad. ¿Será que existe una fórmula mágica, un secreto ancestral que nos permita alcanzar ese estado de plenitud que tanto anhelamos?
La verdad es que no creo en fórmulas mágicas. Creo, más bien, en un camino, un proceso continuo de aprendizaje y autodescubrimiento. La felicidad no es un destino, sino una forma de viajar. Y ese viaje, como todos los viajes, tiene sus altas y sus bajas, sus momentos de sol radiante y sus tormentas imprevistas.
Pero, ¿qué podemos hacer para que ese viaje sea lo más placentero posible? Aquí les comparto algunas reflexiones que espero les sean útiles:
Cultivar la gratitud: A veces nos enfocamos tanto en lo que nos falta que olvidamos apreciar todo lo que tenemos. Tomarnos un momento cada día para agradecer por las pequeñas cosas, por la salud, la familia, los amigos, un techo sobre nuestras cabezas, puede cambiar radicalmente nuestra perspectiva.
Conectar con la naturaleza: En un mundo cada vez más tecnológico, es fácil desconectarnos del mundo natural. Salir a caminar, respirar aire fresco, sentir la tierra bajo nuestros pies, nos ayuda a recargar energías y a reconectar con nuestra esencia.
Aprender algo nuevo: Mantener la mente activa y curiosa es fundamental para el bienestar. Aprender un nuevo idioma, un instrumento musical, una nueva habilidad, nos desafía y nos mantiene jóvenes de espíritu.
Practicar la mindfulness: Vivir en el presente, sin preocuparnos por el pasado ni angustiarnos por el futuro, es un arte que requiere práctica. La meditación, el yoga, o simplemente prestar atención a nuestra respiración, nos pueden ayudar a cultivar la atención plena.
Cuidar nuestras relaciones: Las relaciones humanas son el pilar fundamental de nuestra felicidad. Cultivar relaciones sanas y significativas con nuestra familia, amigos y pareja, nos proporciona apoyo emocional y un sentido de pertenencia.
Ser amables con nosotros mismos: A menudo somos nuestros peores críticos. Es importante aprender a tratarnos con compasión y a aceptarnos tal como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos. El autocuidado es fundamental para el bienestar.
Encontrar nuestro propósito: Tener un propósito en la vida, algo que nos motive e inspire, nos da un sentido de dirección y nos ayuda a superar los momentos difíciles. Ese propósito puede ser cualquier cosa, desde criar una familia hasta contribuir a una causa social.
No tener miedo al fracaso: El fracaso es parte del proceso de aprendizaje. No debemos permitir que el miedo al fracaso nos paralice. Aprender de nuestros errores y seguir adelante es la clave del éxito.
Celebrar los pequeños triunfos: A veces nos enfocamos tanto en las grandes metas que olvidamos celebrar los pequeños logros del día a día. Reconocer nuestros avances, por pequeños que sean, nos motiva a seguir adelante.
Buscar ayuda profesional si la necesitamos: No hay nada de malo en pedir ayuda. Si nos sentimos abrumados o no sabemos cómo manejar una situación, buscar apoyo profesional puede ser la mejor decisión.
En definitiva, la felicidad no es un destino, sino un camino. Un camino que recorremos día a día, aprendiendo, creciendo y construyendo nuestra propia versión de la felicidad. Espero que estas reflexiones les ayuden en su propio camino. ¡Hasta la próxima!
Fuente: El Heraldo de México