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7 de mayo de 2025 a las 22:45
Salud mental en el embarazo: No estás sola
El bienestar emocional durante el embarazo y el posparto es un tema crucial que a menudo se pasa por alto. Las cifras son alarmantes: casi una de cada diez mujeres embarazadas a nivel mundial experimenta algún tipo de trastorno mental, principalmente depresión. Este no es un problema menor, ya que impacta directamente en el desarrollo del bebé desde sus primeros días de vida. Imaginemos el impacto de una madre luchando contra la tristeza profunda, la falta de energía y la ansiedad, en un momento en que se espera que esté llena de alegría y vitalidad.
La depresión prenatal, ese velo gris que opaca la experiencia de la gestación, puede tener consecuencias devastadoras. No se trata solo de la tristeza de la madre, sino de un obstáculo real para el cuidado de su propia salud. Muchas mujeres con depresión prenatal evitan las consultas prenatales, descuidando controles vitales y poniendo en riesgo tanto su bienestar como el de su bebé. Este descuido puede manifestarse en hábitos dañinos, aumentando el riesgo de partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer, con las consecuentes complicaciones para su desarrollo.
Por otro lado, la depresión posparto, esa sombra que se extiende más allá del nacimiento, afecta no solo a la madre, sino a toda la familia. La pareja, el bebé y el entorno familiar se ven inmersos en una dinámica compleja donde la madre, debilitada emocionalmente, puede tener dificultades para atender las necesidades de su hijo. Este impacto trasciende lo inmediato, afectando el desarrollo cognitivo, conductual y emocional del pequeño a largo plazo. Imaginen la frustración de una madre que no puede conectar plenamente con su bebé, la angustia de una pareja que observa impotente el sufrimiento de su ser querido y el impacto en el delicado equilibrio familiar.
En México, la situación no es diferente. Con una prevalencia de depresión durante el embarazo que oscila entre el 9% y el 14%, y una depresión posparto que alcanza hasta el 24.6% en algunos casos, la necesidad de atención y apoyo es evidente. Identificar los síntomas es el primer paso. La tristeza persistente, la falta de energía, la ansiedad desbordante, la indiferencia hacia actividades que antes se disfrutaban, los cambios en el sueño y el apetito, son señales de alerta que no deben ignorarse.
Es fundamental romper el silencio que rodea a la salud mental perinatal. El embarazo y el posparto son etapas de profundos cambios hormonales y emocionales, y es normal experimentar altibajos. Sin embargo, cuando estos cambios se convierten en un obstáculo para el bienestar de la madre y el bebé, es crucial buscar ayuda profesional.
La evaluación y el seguimiento psicológico durante el embarazo son herramientas clave para detectar a tiempo cualquier alteración emocional. Un diagnóstico temprano permite la intervención de especialistas en tratamientos perinatales, quienes pueden guiar a la madre hacia la recuperación y asegurar un desarrollo saludable para el bebé. No debemos olvidar que el bienestar de la madre es el pilar fundamental del bienestar familiar. Atender su salud mental es invertir en el futuro de las nuevas generaciones. Rompamos el estigma, hablemos abiertamente y busquemos el apoyo necesario para que la maternidad sea una experiencia plena y feliz.
Fuente: El Heraldo de México