7 de mayo de 2025 a las 09:25
Rompe barreras: liderazgo femenino en la OEA.
Un viento de cambio sopla en la Organización de Estados Americanos (OEA). La reciente elección de Laura Gil como la primera Secretaria General Adjunta en la historia de la organización marca un hito trascendental, un paso firme hacia una representación más equitativa y diversa en el liderazgo hemisférico. Este acontecimiento, ocurrido en la 57ª Asamblea General Extraordinaria presidida por México, a propuesta de Brasil y secundada por Canadá, no es un hecho aislado, sino un reflejo de la creciente participación de la región mesoamericana y caribeña en el tejido político del continente. Estamos presenciando la construcción de un hemisferio más plural, donde las voces de todas las naciones resuenan con mayor fuerza.
La elección de Gil, internacionalista, politóloga, periodista y actual embajadora de Colombia en Austria, no fue un camino fácil. Compitió con dos candidatas de gran trayectoria: Claudia Escobar Mejía de Guatemala y Ana María Sánchez de Perú. El triunfo de Gil, alcanzado en segunda vuelta siguiendo los procedimientos regulares de la OEA, demuestra la transparencia y la solidez del proceso democrático dentro de la organización. Este hito no solo celebra la llegada de una mujer a un cargo de tan alta responsabilidad, sino que también subraya la importancia de la meritocracia y la competencia en la selección de líderes regionales.
La próxima Asamblea General de la OEA, programada para 2025 en St. Johns, Antigua y Barbuda, se vislumbra como un espacio crucial para consolidar estos avances. Con el tema central de la construcción de economías resilientes e inclusivas en las Américas, la asamblea se presenta como una oportunidad para abordar los desafíos económicos del hemisferio y promover un crecimiento sostenible que beneficie a todos. El interés de Panamá por ser sede de la asamblea en 2026 refuerza el compromiso de los países miembros con el fortalecimiento de la OEA y su papel en la promoción del desarrollo regional.
En un contexto global marcado por la incertidumbre, la OEA se erige como un baluarte de la cooperación y el diálogo. Sus prioridades, centradas en la defensa de los derechos humanos, la seguridad regional, el desarrollo integral, la cooperación jurídica y la promoción de la igualdad de género, reflejan los valores fundamentales que unen a las naciones del hemisferio. El fortalecimiento institucional de la OEA es esencial para enfrentar los retos actuales y futuros. Se requiere una organización ágil, innovadora y con capacidad de previsión, capaz de adaptarse a las dinámicas cambiantes del escenario internacional.
La llegada de Albert Ramdin como Secretario General electo y de Laura Gil como Secretaria General Adjunta genera grandes expectativas. El programa de trabajo que delineen marcará el rumbo de la OEA en los próximos años. Se espera un liderazgo que impulse la cooperación e integración hemisférica, fortalezca la gobernanza regional y promueva el diálogo político entre las naciones. La OEA tiene una rica historia de casi ocho décadas, y este nuevo liderazgo tiene la responsabilidad de escribir un nuevo capítulo, un capítulo que refleje la diversidad, la inclusión y la determinación de las Américas por construir un futuro compartido de paz y prosperidad. La mirada del mundo está puesta en la OEA, y la esperanza de un hemisferio más unido y próspero descansa en la capacidad de la organización para responder a los desafíos de nuestro tiempo. El futuro de la OEA está en manos de sus líderes, y la comunidad internacional espera con ansias los frutos de su trabajo.
Fuente: El Heraldo de México