7 de mayo de 2025 a las 16:55
¡Rescate al límite! Niño y niñera secuestrados.
La angustia se apodera de la comunidad de Jamundí, Valle del Cauca, tras el secuestro del pequeño Lyan José Hortúa Bonilla, de tan solo 11 años. La pesadilla comenzó la noche del 3 de mayo, cuando un grupo armado irrumpió en la vivienda familiar, sembrando el terror entre sus seres queridos. Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, que ya circulan profusamente en redes sociales, muestran la crudeza del acto: individuos encapuchados, portando armas largas, registrando la casa de arriba abajo antes de llevarse al niño y a su niñera. Si bien la niñera fue liberada horas después en una zona cercana, el paradero de Lyan José continúa siendo un misterio que mantiene en vilo a todo un país.
La zozobra se agudiza con el paso de las horas, mientras las autoridades despliegan un intenso operativo de búsqueda. El Ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha señalado al grupo criminal Jaime Martínez como el principal sospechoso, calificando el secuestro de un niño como un acto que “cruza todos los límites del horror”. Se ha identificado a alias "Marlon" como el líder de esta organización, y las autoridades trabajan incansablemente para establecer contacto con el grupo, con la esperanza de lograr la liberación del menor.
La recompensa ofrecida por la Gobernación del Valle del Cauca, que asciende a 200 millones de pesos, refleja la urgencia de la situación y el compromiso de las autoridades por encontrar a Lyan José sano y salvo. Esta suma considerable busca incentivar a cualquier persona que posea información relevante a que se presente y colabore con la investigación.
Un velo de incertidumbre rodea a la familia del menor. Aunque se especula sobre su posible vinculación con el comercio de joyas y la creación de contenido en redes sociales, las autoridades no han confirmado estos datos. Lo que sí es cierto es el dolor y la desesperación que embarga a los padres, quienes aún no han recibido ninguna solicitud de rescate, lo que aumenta la incógnita sobre las motivaciones detrás de este terrible suceso. El silencio de los secuestradores se suma a la angustia, generando un clima de expectativa e incertidumbre que se extiende por todo el país.
Cada minuto que pasa es crucial en la búsqueda de Lyan José. La sociedad colombiana se une en un clamor unánime por su pronta liberación, exigiendo justicia y el fin de la violencia que vulnera la infancia y la tranquilidad de las familias. Las autoridades, por su parte, continúan trabajando contra reloj, con la esperanza de traer de vuelta a casa al pequeño Lyan José y devolver la paz a sus seres queridos. Se espera que las investigaciones arrojen pronto resultados concretos y que la justicia prevalezca ante este acto de barbarie.
Fuente: El Heraldo de México