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7 de mayo de 2025 a las 09:15

¡PEMEX y CFE en crisis! Actúa ya.

La sombra de un billón de pesos se cierne sobre el sector energético mexicano. Las cifras, frías e implacables, revelan un déficit histórico en Pemex y CFE que no solo impacta los balances contables, sino que amenaza con descarrilar el futuro económico del país. Un billón de pesos… imaginen lo que podríamos lograr con esa cantidad: duplicar el presupuesto de educación, modernizar hospitales, impulsar el desarrollo de infraestructura en comunidades marginadas. En cambio, ese dinero se evapora en un agujero negro de ineficiencia y malas decisiones.

La situación de Pemex es particularmente alarmante. La petrolera, otrora orgullo nacional, se hunde bajo el peso de una deuda monumental, convirtiéndose en la más endeudada del mundo. La caída en la producción de crudo, la disminución de las exportaciones y el aumento en los costos de mantenimiento pintan un panorama desolador. Mientras tanto, la CFE, lejos de ser un motor de desarrollo, se suma a la crisis con pérdidas sin precedentes, a pesar del aumento en las tarifas. ¿Cómo es posible que, con mayores ingresos, la empresa registre números rojos? La respuesta, lamentablemente, apunta a una gestión deficiente y a una falta de transparencia que exige una investigación a fondo.

El discurso oficial, que habla de un “rescate” de estas empresas, se desmorona ante la evidencia. Los miles de millones de pesos inyectados a Pemex no han logrado frenar la hemorragia financiera. En lugar de fortalecer la empresa, estos recursos parecen desvanecerse en un laberinto de deudas y obligaciones incumplidas, dejando a su paso una estela de incertidumbre que afecta a proveedores, pequeñas empresas y, en última instancia, a todos los mexicanos.

La pregunta que resuena en la mente de todos es: ¿qué podemos hacer? La respuesta no es sencilla, pero la inacción no es una opción. Es imperativo un cambio de rumbo, una estrategia que priorice la eficiencia, la transparencia y la sostenibilidad a largo plazo. Necesitamos una gestión profesionalizada, alejada de las consideraciones políticas que han llevado a estas empresas al borde del colapso.

Es crucial abrir un diálogo nacional, un espacio donde expertos, empresarios y la sociedad civil puedan aportar ideas y soluciones para la recuperación del sector energético. Debemos impulsar un modelo que combine la inversión privada con regulaciones claras, sin renunciar a la rectoría del Estado. La transparencia es fundamental: exigimos auditorías exhaustivas que arrojen luz sobre el destino de los recursos públicos y que permitan identificar las responsabilidades en esta crisis.

No podemos permitir que la ineficiencia y la opacidad sigan lastrando el futuro de México. Cada peso perdido en Pemex y CFE es un peso menos para la educación, la salud y el desarrollo social. Es hora de actuar con determinación, con responsabilidad y con un profundo sentido de urgencia. El futuro de nuestro país está en juego.


Nota: Este artículo busca profundizar en la problemática planteada, ampliando la información y ofreciendo una perspectiva más crítica y analítica de la situación. Se ha mantenido el tono de preocupación y la propuesta de soluciones del senador, pero se ha enriquecido el texto con ejemplos, preguntas retóricas y un lenguaje más persuasivo.

Fuente: El Heraldo de México