7 de mayo de 2025 a las 12:20
Millones con asma: ¿cómo respirar mejor?
El asma, un enemigo silencioso que acecha los pulmones de millones, se ha convertido en una preocupante realidad para 8.5 millones de mexicanos, según cifras del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Imaginen la magnitud: la principal causa de atención en urgencias de este prestigioso instituto es precisamente esta enfermedad respiratoria crónica. Y lo más alarmante, nuestros niños, la población entre cinco y nueve años, son los más vulnerables, representando un 19% de los casos, de acuerdo con la Secretaría de Salud. Una cifra que nos obliga a reflexionar y a redoblar esfuerzos en la prevención y el tratamiento.
La historia de Luis Franzoni, un joven de 35 años, nos acerca a la experiencia de vivir con asma. Diagnosticado a los 14 años, Luis conoce de primera mano la lucha constante contra la dificultad para respirar, las nebulizaciones, los diferentes tratamientos y, por supuesto, el impacto económico que representa. "Vivir con asma es complicado", confiesa, mientras nos comparte que el costo de los medicamentos en el INER oscila entre los 50 y los 200 pesos. Un gasto recurrente que, sin duda, afecta la economía familiar.
Los expertos de la Universidad Autónoma de México (UNAM) nos explican que el asma se caracteriza por la obstrucción bronquial, la acumulación de mucosidad y la disnea, esa sensación angustiante de falta de aire. A pesar de los avances científicos, aún se desconoce la causa exacta de esta enfermedad, lo que dificulta su tratamiento. Si bien se sabe que existe un componente hereditario, otros factores ambientales y de estilo de vida también juegan un papel importante. Es un rompecabezas complejo que la ciencia aún intenta descifrar.
En el marco del Día Mundial del Asma, Luis Franzoni nos recuerda la importancia de mantener buenos hábitos para controlar los síntomas. Pero, ¿qué significa esto en la práctica? Hablamos de evitar la exposición a alérgenos como el polvo, el polen y el humo del tabaco; mantener una alimentación balanceada que fortalezca el sistema inmunológico; realizar ejercicio físico de forma regular, adaptado a las capacidades de cada persona; y, por supuesto, seguir al pie de la letra las indicaciones médicas, incluyendo la toma regular de los medicamentos prescritos.
El asma no es una sentencia, sino un desafío. Un desafío que requiere la colaboración de todos: médicos, pacientes, familiares y sociedad en general. Debemos informarnos, concientizarnos y apoyar la investigación para encontrar mejores tratamientos y, algún día, una cura definitiva. Mientras tanto, la clave está en el control, en el compromiso con el tratamiento y en la adopción de un estilo de vida saludable que nos permita respirar con libertad. No olvidemos que el asma, aunque invisible para muchos, es una realidad que afecta a millones y merece nuestra atención.
Fuente: El Heraldo de México