7 de mayo de 2025 a las 15:25
México arde: ¡46 grados!
El calor aprieta en México. Un sofocante abrazo de aire caliente envuelve al país, cortesía de un fenómeno meteorológico conocido como Efecto Föhn, también llamado "viento del oeste". Imaginen una masa de aire húmedo que choca contra las montañas, se ve obligada a ascender, libera su humedad en forma de lluvia y luego desciende por la ladera opuesta, seca y recalentada. Este fenómeno, sumado a un anticiclón persistente, ha disparado los termómetros hasta alcanzar los 46 grados Celsius en algunas regiones, convirtiendo el simple hecho de respirar en un desafío.
Axtla de Terrazas, en San Luis Potosí, se erigió el martes como el punto más caliente del país, registrando la escalofriante cifra de 46°C. Una temperatura capaz de derretir el asfalto y poner a prueba la resistencia de cualquier ser vivo. Y lo peor es que el pronóstico no ofrece un respiro inmediato. Se espera que el anticiclón mantenga su influencia sobre el territorio nacional, prolongando la agonía de las altas temperaturas, especialmente en ciertas zonas.
La circulación anticiclónica, ese remolino de aire a gran escala que gira en sentido horario en el hemisferio norte, actúa como una tapa gigante que impide la formación de nubes y retiene el calor cerca de la superficie. El resultado es una ola de calor que se extiende implacable por gran parte del país, abarcando desde el occidente, con estados como Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, hasta el norte, afectando a Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí.
El Bajío, con Guanajuato y Querétaro, tampoco escapa a las altas temperaturas. En el centro del país, la Ciudad de México, el Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos, sufren bajo el peso del calor extremo. Y en el Golfo, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán se asfixian bajo la combinación de la ola de calor y la humedad característica de la región.
¿Qué podemos hacer ante esta situación? Las autoridades recomiendan extremar las precauciones, mantenerse hidratados bebiendo abundante agua, evitar la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas centrales del día, y usar ropa ligera y de colores claros. También es importante prestar atención a los grupos más vulnerables, como niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas, que son más susceptibles a los efectos del calor extremo.
La situación es preocupante, pero no desesperemos. Informémonos, tomemos las medidas necesarias y esperemos que las condiciones meteorológicas mejoren pronto. Mientras tanto, busquemos refugio en la sombra, disfrutemos de una bebida refrescante y soñemos con la llegada de días más frescos. La naturaleza, a veces caprichosa, nos recuerda su poder y la importancia de adaptarnos a sus cambios. El calor, aunque intenso, eventualmente cederá. Y nosotros, como siempre, seguiremos adelante.
Fuente: El Heraldo de México