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7 de mayo de 2025 a las 17:45
Maribel Guardia y su nieto: ¿Juntos este Día de las Madres?
El eco de la tragedia que envolvió a la familia Figueroa aún resuena, y la delicada danza entre Maribel Guardia e Imelda Garza Tuñón, viuda e hija política respectivamente del fallecido Julián Figueroa, continúa cautivando la atención del público. A pesar de la aparente calma en los tribunales, la posibilidad de un reencuentro entre Maribel y su nieto, José Julián, ha mantenido a todos en vilo, especialmente en la víspera del Día de las Madres, una fecha cargada de simbolismo y emotividad en la cultura mexicana.
Imelda, en un gesto que muchos interpretan como una ofrenda de paz, expresó su disposición a permitir que José Julián compartiera con su abuela en esta fecha tan señalada. Reconociendo el profundo vínculo entre Maribel y su nieto, y la dolorosa ausencia de Julián, Imelda parecía tender un puente sobre el abismo de la disputa legal. Para Maribel, José Julián es el último eslabón que la conecta con su hijo, un tesoro invaluable que atesora con el alma rota por la pérdida.
Sin embargo, la logística de la vida y los planes preexistentes se interpusieron. Imelda, con la intención de celebrar el Día de las Madres rodeada de su propia familia, incluyendo a la abuela materna de José Julián, tenía programado un viaje fuera de la Ciudad de México. Este viaje, si bien comprensible, posponía el anhelado reencuentro entre Maribel y su nieto.
La expectativa creció, alimentada por la especulación mediática. ¿Se verían finalmente abuela y nieto en el Día de las Madres? La respuesta de Maribel, concisa y cargada de matices, llegó durante la celebración del 5 de mayo en Los Ángeles. Negó la posibilidad del encuentro, desviando la atención con una frase que resonó con la fuerza de un susurro: "Las abuelitas amamos con todo el corazón". Añadió, con una precisión casi quirúrgica, que el 10 de mayo es el Día de las Madres, no de las abuelas, marcando una sutil distancia con la celebración y, quizás, con la situación misma.
Sus palabras, cuidadosamente elegidas, dejaron espacio para la interpretación. ¿Resignación? ¿Dolor? ¿Una pizca de reproche? La verdad, como a menudo sucede, se esconde en los pliegues del silencio. Lo cierto es que, aunque Imelda reiteró su intención de facilitar el encuentro entre Maribel y José Julián después del fin de semana festivo, la ausencia del pequeño en el Día de las Madres para Maribel, sin duda, marcó una profunda herida.
Ahora, la mirada pública se centra en el futuro. ¿Lograrán Maribel e Imelda superar sus diferencias y construir un puente sólido para el bienestar de José Julián? ¿Podrá el pequeño crecer rodeado del amor de ambas mujeres, a pesar de las circunstancias? El tiempo, como siempre, tendrá la última palabra. Mientras tanto, la historia de esta familia, marcada por la tragedia y la esperanza, continúa escribiéndose día a día, bajo la atenta mirada de un público que anhela un desenlace feliz.
Fuente: El Heraldo de México