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7 de mayo de 2025 a las 04:10
Justicia para pug ahorcada en Valle de Chalco
La indignación recorre las redes sociales tras la difusión del brutal caso de maltrato animal que culminó con la vida de una perrita pug en Chalco, Estado de México. La imagen de la pequeña criatura, ahorcada por el lazo que la mantenía atada, ha conmocionado a miles de usuarios que claman justicia. El caso, sacado a la luz por la página “La Ranita de Nogales” en Facebook, ha generado una ola de repudio y peticiones para que los responsables sean castigados con todo el peso de la ley.
Según la denuncia original, publicada por Laura Segura, el maltrato hacia la pug y otra perrita de raza pequeña era una constante. Golpes, falta de alimento y agua, un espacio inmundo cubierto de heces y la crueldad de mantenerlas atadas del cuello con correas tan cortas que les impedía incluso sentarse, eran parte del calvario que sufrían estas indefensas criaturas. Segura afirma haber advertido en repetidas ocasiones a los dueños sobre las consecuencias de sus actos, incluso amenazando con una denuncia formal. Sin embargo, sus palabras fueron ignoradas, culminando en la tragedia que hoy lamentamos.
La impotencia y la rabia se amplifican ante la aparente inacción de las autoridades. Segura relata haber llamado a la policía tras encontrar a la pug sin vida, víctima del ahorcamiento y posiblemente agravado por un golpe de calor. La respuesta, una promesa de llegada que nunca se materializó, deja un amargo sabor de boca y siembra la duda sobre la eficacia de los mecanismos de protección animal.
Este caso no es un hecho aislado. Lamentablemente, la crueldad animal sigue siendo una realidad en nuestra sociedad. Es necesario que, como ciudadanos, nos involucremos y denunciemos cualquier indicio de maltrato. No podemos permanecer indiferentes al sufrimiento de estos seres vulnerables. La presión social, la difusión de estos casos y la exigencia de justicia son herramientas fundamentales para combatir esta lacra.
Más allá del castigo a los responsables, este caso debe servir como un llamado a la reflexión. Necesitamos promover una cultura de respeto y cuidado hacia los animales. La educación, la concientización y la aplicación efectiva de las leyes son pilares fundamentales para construir una sociedad donde estos actos de barbarie no tengan cabida. La memoria de la pequeña pug y de tantas otras víctimas del maltrato animal debe impulsarnos a actuar, a alzar la voz y a exigir un cambio real. No podemos permitir que la indiferencia sea cómplice de la crueldad.
Fuente: El Heraldo de México