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7 de mayo de 2025 a las 05:30
Justicia para Karina: Activista asesinada en Jalisco
La trágica noticia del hallazgo del cuerpo sin vida de Karina Ruiz, activista por el derecho al agua en Jalisco, ha conmocionado a la comunidad de El Arenal y al estado entero. Su desaparición, reportada el pasado 13 de abril de 2025, tras denunciar la precaria situación del abastecimiento de agua en su fraccionamiento, ha dejado un profundo vacío y un clamor por justicia. Karina, de 47 años, era una mujer luchadora, incansable defensora del vital líquido y una voz que se alzaba en nombre de su comunidad. Su cabello lacio, rojizo y al hombro, junto con sus distintivos tatuajes – un corazón entrelazado con cuerdas de guitarra en el pecho, un eclipse en la espalda, las fases lunares adornando su nuca, una lágrima en el hombro derecho, una cruz invertida y un pentagrama con una luna en el antebrazo izquierdo – eran señas de su identidad, marcas que la hacían única e irremplazable.
El descubrimiento de sus restos en Amatitán, el pasado sábado 3 de mayo, a la altura del kilómetro 40 de la carretera, ha sumido a su familia en un dolor indescriptible. La espera angustiosa de dos semanas, la incertidumbre que carcomía sus esperanzas, ha culminado en la más terrible de las noticias. La camisa azul cielo y el pantalón negro tipo quirúrgico que vestía el día de su desaparición, descritos en el boletín de búsqueda difundido con la esperanza de encontrarla con vida, se convirtieron en la triste confirmación de su identidad.
La lucha de Karina por el agua no era un hecho aislado. Reflejaba una problemática que afecta a diversas comunidades en Jalisco, donde el acceso a este recurso fundamental se ha convertido en una constante batalla. Su voz se unía a la de muchos que exigen una solución a la escasez y la mala gestión del agua. Su activismo la convertía en una figura visible, en una representante de la lucha por un derecho humano básico. ¿Acaso su activismo tuvo algo que ver con su desaparición? Es una pregunta que exige una respuesta clara y contundente por parte de las autoridades.
La investigación en torno a su muerte debe ser exhaustiva y transparente. Es crucial que se esclarezcan las circunstancias que rodearon su desaparición y se identifique a los responsables. La impunidad no puede ser una opción. La memoria de Karina, su lucha y su compromiso con su comunidad, merecen justicia. La sociedad jalisciense exige respuestas y espera que este caso no se sume a la larga lista de crímenes sin resolver.
Más allá de la indignación y el dolor, el legado de Karina Ruiz debe servir como un llamado a la acción. Un llamado a la solidaridad con quienes defienden el derecho al agua y a la protección de los defensores del medio ambiente. Es necesario fortalecer los mecanismos de protección para quienes, como Karina, arriesgan su vida por un futuro más justo y sostenible. Su trágica historia debe impulsar un cambio real, una transformación profunda que garantice el acceso al agua para todos y la seguridad de quienes luchan por este derecho fundamental. El silencio no es una opción. La lucha por el agua y la justicia debe continuar.
Fuente: El Heraldo de México