7 de mayo de 2025 a las 16:15
Justicia para amigo asesinado en la Anáhuac
La sombra de la impunidad se cierne sobre el caso de Kevin Miranda, un joven universitario cuya vida fue truncada el 11 de noviembre de 2018 en circunstancias que aún claman justicia. A siete años de la tragedia, la familia de Kevin continúa su incansable lucha por esclarecer la verdad, señalando directamente a Emiliano Rodríguez González, mejor amigo de la víctima y presunto autor material del homicidio, quien permanece prófugo de la justicia a pesar de existir una orden de aprehensión en su contra.
El escenario de este drama se ubica en el lujoso fraccionamiento Condado de Sayavedra, en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, un oasis de aparente tranquilidad que contrasta con la violencia que se desató aquel fatídico día. Tanto Kevin como Emiliano, estudiantes de la prestigiosa Universidad Anáhuac, se encontraban en la casa de este último cuando ocurrió el incidente. La versión inicial, comunicada a la familia Miranda por los padres de Emiliano, hablaba de un lamentable "accidente". Un supuesto robo, una reacción valerosa de Kevin ante los asaltantes y un disparo mortal en la cabeza. Una narrativa que, con el tiempo, se desmoronaría ante las inconsistencias y la creciente sospecha de un encubrimiento.
El hermano de Kevin, a través de un conmovedor testimonio en redes sociales, ha reconstruido la angustia de aquellos primeros momentos: "El día 11 de noviembre de 2018, mi hermano Kevin Miranda, mi ejemplo a seguir, habría sido asesinado. Sin embargo, esto no fue lo primero que supe, ese día se nos advirtió que mi hermano había sido parte de un accidente en casa de Emiliano Rodríguez". Una declaración que deja entrever la confusión y el dolor que embargó a la familia ante la noticia, y que posteriormente se transformaría en indignación al descubrir la posible manipulación de los hechos.
La versión del robo, inicialmente difundida por los padres de Emiliano, fue perdiendo credibilidad a medida que la familia de Kevin profundizaba en las investigaciones. ¿Por qué no había más evidencia del supuesto asalto? ¿Qué explicaciones se daban para la presencia de Emiliano en el momento del "accidente"? Las interrogantes sin respuesta se acumulaban, alimentando la desconfianza y la convicción de que se ocultaba algo más.
Finalmente, la verdad que la familia Miranda buscaba comenzó a vislumbrarse. No se trataba de un robo, sino de un homicidio. Y el principal sospechoso no era un grupo de desconocidos, sino el propio Emiliano Rodríguez González, el amigo, el compañero de estudios, la persona en quien Kevin confiaba.
La orden de aprehensión contra Emiliano, revelada por la familia de Kevin siete años después del crimen, representa una pequeña victoria en su larga búsqueda de justicia. Sin embargo, la batalla continúa. Emiliano sigue prófugo, evadiendo la acción de la justicia y prolongando el sufrimiento de una familia que se niega a olvidar. La pregunta que resuena con fuerza es: ¿Hasta cuándo la impunidad protegerá a Emiliano Rodríguez González? ¿Hasta cuándo la familia de Kevin Miranda seguirá esperando justicia? La sociedad exige respuestas, la verdad debe prevalecer. El recuerdo de Kevin merece ser honrado con el castigo al responsable de su trágica muerte.
Fuente: El Heraldo de México