7 de mayo de 2025 a las 07:20
Juchitán sin Motores: ¿Qué Pasará Ahora?
La sombra de la extorsión se cierne sobre Juchitán, Oaxaca, dejando un rastro de miedo e incertidumbre en el sector comercial. Un reciente caso, que ha conmocionado a la comunidad, involucra a una empresa dedicada a la venta de motocicletas y motocarros, víctima de dos ataques en menos de una semana. El silencio oficial contrasta con los rumores que corren como la pólvora en las calles: la negativa a pagar el infame "derecho de piso" sería el móvil detrás de estos actos violentos.
El primer incidente, ocurrido el 30 de abril, pintó un escenario de terror en plena carretera Juchitán-El Espinal. Sujetos armados, a bordo de una motocicleta, abrieron fuego contra la fachada del establecimiento, ubicado cerca de la colonia Reforma. Los impactos de bala, como cicatrices en la piel del comercio, evidenciaron la brutalidad del ataque. La rápida intervención de las fuerzas de seguridad, acordonando la zona y recopilando pruebas, no logró disipar la tensión que se respiraba en el aire.
Apenas unos días después, el 4 de mayo, la pesadilla se repitió. Esta vez, el fuego fue el arma elegida. Las llamas lamieron la cortina metálica del negocio, amenazando con consumirlo todo. La oportuna intervención de los bomberos y la policía municipal evitó una tragedia mayor, conteniendo el incendio antes de que se propagara al interior del local.
Afortunadamente, en ninguno de los dos ataques se registraron heridos ni pérdidas materiales significativas. Sin embargo, el daño psicológico es irreparable. El temor se ha apoderado de los propietarios de la empresa, quienes ven con angustia cómo la inseguridad amenaza su sustento. Instalados en la ciudad desde hace varios años, han sido testigos del creciente poder de los grupos delictivos que operan en la región del Istmo de Tehuantepec.
Fuentes extraoficiales, que prefieren mantenerse en el anonimato por temor a represalias, confirman la hipótesis del "derecho de piso". Según estos testimonios, la empresa se habría negado a ceder ante las exigencias de los extorsionadores, desatando su furia. La negativa, un acto de valentía en un contexto de tanta vulnerabilidad, ha tenido consecuencias devastadoras.
Ante la falta de garantías de seguridad y la constante amenaza que pende sobre sus cabezas, la empresa ha tomado una decisión drástica: cerrar sus puertas de manera definitiva en Juchitán. Las motocicletas y motocarros, silenciosos testigos de esta historia de violencia e impunidad, están siendo retiradas del local. Un símbolo del abandono forzado, del triunfo del miedo sobre la esperanza.
Este caso pone de manifiesto la grave crisis de seguridad que atraviesa la región. La extorsión, como un cáncer que se extiende sin control, asfixia al comercio local y siembra el terror entre los ciudadanos. ¿Hasta cuándo las autoridades permanecerán impasibles ante este flagelo? ¿Qué medidas se tomarán para proteger a los empresarios y garantizar la paz social? Estas son las preguntas que resuenan en las calles de Juchitán, un clamor desesperado por un futuro libre de violencia.
Fuente: El Heraldo de México