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8 de mayo de 2025 a las 01:55
INM: ¿Cobro por volver a casa?
La desesperación se palpa en el aire, impregnada del aroma a sudor y anhelo de hogar. Rostros marcados por el sol y la incertidumbre se agolpan frente a las oficinas del Instituto Nacional de Migración en Chiapas. Una vez más, la voz de los venezolanos se alza, no en un canto de esperanza, sino en un clamor de auxilio, un grito ahogado que busca romper el muro de la indiferencia. Exigen su derecho al retorno, un vuelo humanitario que los arranque de este limbo, de esta tierra que no es la suya, que los ha recibido con la frialdad de la burocracia y el peso de la corrupción.
La denuncia es grave, una puñalada en la espalda para quienes ya han perdido demasiado. Cien dólares, dos mil pesos mexicanos, el precio de la esperanza, el peaje que presuntamente cobra el personal del INM para incluir un nombre en la lista de repatriación. Una cifra que para muchos representa lo último que les queda, las migajas de un sueño roto, el sacrificio de días sin comer para alimentar la ilusión del regreso. Mientras tanto, diez familias han logrado partir, dejando atrás a los más vulnerables: niños, ancianos, personas con discapacidad. ¿Acaso existe una escala de sufrimiento, un criterio para medir la desesperación? ¿Quiénes deciden quién merece regresar primero y quién debe permanecer en la agonía de la espera?
La indignación es palpable. Las listas entregadas a Migración parecen ser papel mojado, ignoradas, pisoteadas por la arbitrariedad. Se exige transparencia, se clama por respuestas. ¿Dónde está el orden? ¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está la humanidad? La sombra de la corrupción se cierne sobre el proceso, oscureciendo aún más el panorama de estos migrantes que sólo anhelan volver a casa.
El nuevo titular del INM, Sergio Salomón Céspedes, ha prometido una revisión integral de las estaciones migratorias, una luz de esperanza en medio de la oscuridad. Su recorrido por el país, sus entrevistas con el personal, buscan arrojar luz sobre el funcionamiento de estos centros y garantizar un trato humano a los migrantes. Se espera que Chiapas sea la próxima parada en su itinerario. ¿Será capaz de desentrañar la madeja de irregularidades que envuelve la repatriación de los venezolanos? ¿Podrá devolverles la confianza en las instituciones?
La política migratoria de la era Trump, con su agresividad y su enfoque en la repatriación forzada, ha dejado profundas cicatrices en la comunidad migrante. La anulación de citas para solicitudes de asilo, la persecución implacable de los indocumentados, han sembrado el terror y la desesperanza. Aunque la posibilidad de un cambio de rumbo con la nueva administración alienta a algunos, la incertidumbre sigue latente. El futuro de estos venezolanos varados en Chiapas, al igual que el de miles de migrantes en todo el continente, pende de un hilo, a merced de las decisiones políticas y la voluntad de quienes tienen el poder de cambiar sus vidas.
Mientras tanto, la espera continúa, cargada de angustia y de preguntas sin respuesta. ¿Cuándo llegará el ansiado vuelo de regreso? ¿Cuándo podrán abrazar de nuevo a sus seres queridos? ¿Cuándo dejará de ser un sueño el anhelo de volver a casa?
Fuente: El Heraldo de México