7 de mayo de 2025 a las 12:05
IFB crece ligeramente en febrero
El tenue respiro de la Inversión Fija Bruta en febrero, con un avance mensual del 0.1%, apenas logra disipar las sombras de la incertidumbre que se ciernen sobre el panorama económico nacional. Tras la pronunciada caída del 1.63% registrada en enero, este ligero repunte, según datos del Inegi, interrumpe una racha de dos meses consecutivos de contracción, pero deja un sabor agridulce en el análisis de la situación. Si bien se trata del mayor crecimiento mensual desde noviembre del año pasado, la fragilidad del mismo nos invita a la cautela.
La experta Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico Financiero de Grupo Financiero Base, apunta a un escenario poco optimista para la inversión. Este mínimo avance, lejos de representar un cambio de tendencia, confirma la persistencia de factores que continúan lastrando el dinamismo económico. La amenaza latente de las políticas proteccionistas implementadas por el gobierno de Estados Unidos se cierne como una espada de Damocles sobre sectores clave de nuestra economía, particularmente aquellos vinculados a la exportación manufacturera. La incertidumbre generada por estas medidas dificulta la toma de decisiones de inversión a largo plazo, frenando el potencial de crecimiento del país.
El análisis sectorial revela una dinámica desigual. Mientras que la construcción, con un crecimiento del 1.7%, se erige como el motor de este tímido avance, mostrando su mejor desempeño desde julio del año pasado, la construcción no residencial se contrae por segundo mes consecutivo, con una caída del 1.75%. Esta divergencia pone de manifiesto la complejidad del escenario actual, donde algunos sectores muestran cierta resiliencia, mientras que otros continúan resintiendo la presión de factores internos y externos.
La pregunta que surge de manera inevitable es: ¿qué podemos esperar en los próximos meses? La respuesta, desafortunadamente, no es sencilla. La volatilidad del contexto internacional, sumada a la persistencia de desafíos estructurales en la economía nacional, dibujan un panorama incierto. Si bien la construcción residencial ofrece un atisbo de esperanza, la debilidad de la inversión en otros sectores, especialmente en la manufactura, nos obliga a mantener la prudencia.
Es fundamental que se implementen políticas públicas que promuevan un clima de confianza para la inversión, tanto nacional como extranjera. Se requiere un esfuerzo conjunto entre el sector público y el privado para impulsar la productividad, la innovación y la diversificación económica. Solo así podremos sortear las dificultades actuales y sentar las bases para un crecimiento sostenido y inclusivo. El futuro de la economía mexicana depende de nuestra capacidad para enfrentar estos retos con determinación y visión de largo plazo. La leve recuperación de febrero no debe ser motivo de complacencia, sino un llamado a la acción. Es tiempo de redoblar esfuerzos para construir un futuro más próspero para todos.
Fuente: El Heraldo de México