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8 de mayo de 2025 a las 01:05

Enfrentamiento Fobaproa: Morena vs PRI

La sombra del Fobaproa se alarga nuevamente sobre el escenario político mexicano, reabriendo viejas heridas y encendiendo un debate que parece no tener fin. El eco de las declaraciones del ex presidente Ernesto Zedillo, cuestionando las obras de la Cuarta Transformación, ha servido como catalizador para un nuevo enfrentamiento entre Morena y el PRI, un choque que retumba en los muros del Congreso y que amenaza con profundizar las grietas que dividen al país.

La diputada Dolores Padierna, con la vehemencia que la caracteriza, ha alzado la voz para acusar a Zedillo de ser cómplice del "saqueo" de las arcas públicas, señalándolo como responsable de una deuda que, según sus palabras, hipoteca el futuro de la nación. "Pagares chuecos e inconstitucionales", así ha calificado Padierna los instrumentos financieros utilizados para rescatar a la banca, una medida que, a su juicio, benefició a unos pocos a costa del sacrificio de la mayoría. La ironía, según la diputada, reside en que ahora Zedillo exige auditorías a las obras del gobierno actual, mientras que sus propias decisiones, envueltas en un manto de opacidad, permanecen sin ser escrutadas.

La respuesta del PRI no se ha hecho esperar. Con la voz del diputado Rubén Moreira, el partido tricolor ha defendido la gestión de Zedillo, destacando el crecimiento económico alcanzado durante su mandato. Moreira ha lanzado una andanada de cifras, comparando la deuda pública de entonces con la actual, argumentando que el Fobaproa representa apenas una fracción del endeudamiento generado durante el gobierno de López Obrador. Un argumento que, sin embargo, ha sido rápidamente contrarrestado por el coordinador del PT, Reginaldo Sandoval, quien ha recordado el aumento de la pobreza durante el sexenio de Zedillo, un dato que, a su juicio, desmonta la narrativa de prosperidad defendida por el PRI.

El debate sobre el Fobaproa, más allá de una simple disputa sobre cifras y datos económicos, se ha convertido en un símbolo de la polarización que atraviesa la sociedad mexicana. Unos lo ven como el rescate necesario de un sistema financiero al borde del colapso, mientras que otros lo consideran un acto de corrupción que benefició a una élite privilegiada. La discusión, lejos de limitarse al ámbito económico, se extiende al terreno político, convirtiéndose en un arma arrojadiza entre las diferentes facciones que pugnan por el poder.

La tensión en el Congreso ha alcanzado niveles preocupantes. El propio Fernández Noroña, presidente de la Mesa Directiva, se ha visto obligado a silenciar al diputado Moreira, acusándolo de desviar la atención del tema central. La acusación de censura lanzada por el PRI, y la respuesta de Noroña, reflejan la dificultad para encontrar un terreno común, un espacio de diálogo donde las diferencias puedan ser debatidas sin caer en la descalificación y el enfrentamiento.

Mientras tanto, la agenda legislativa se amplía, incluyendo temas de crucial importancia como la relación comercial con Estados Unidos. Sin embargo, la sombra del Fobaproa se cierne sobre el Congreso, amenazando con eclipsar cualquier otro debate. ¿Será posible encontrar un punto de encuentro, un camino que permita superar las diferencias y avanzar hacia un futuro común? La respuesta, por ahora, permanece en el aire, perdida en el ruido de los gritos y las acusaciones que resuenan en los pasillos del poder. El futuro del país, sin embargo, depende de la capacidad de los actores políticos para encontrarla.

Fuente: El Heraldo de México