7 de mayo de 2025 a las 09:25
El Show de Trump: ¡Risas y Polémica!
La figura de Donald Trump siempre ha estado envuelta en una peculiar aura de espectáculo, una mezcla desconcertante de lo grotesco y lo fascinante. Recordamos aquella época, casi dorada, en la que su presencia en "El Aprendiz" se percibía como una gran broma, una caricatura andante de un magnate excéntrico. Su tono anaranjado, sus ademanes exagerados y el decorado kitsch del programa contribuían a crear la imagen de un personaje de ficción, un constructo pop más que una persona real. Era un entretenimiento, un chiste gigantesco que nos permitía reírnos de la extravagancia sin percibir una amenaza real.
Su primer mandato presidencial, aunque mediocre y histriónico, no llegó a romper del todo con esa imagen inicial. Sí, sus ideas eran peculiares y sus métodos, osados, pero aún se mantenía dentro de los parámetros esperados de un político, aunque fuera uno inusual. La verdadera revelación, el momento en que la máscara se cae por completo, llega ahora. Trump se muestra como el protagonista de su propia tragicomedia, un "Rey de la Comedia" en la vida real.
La comparación con Rupert Pupkin, el personaje interpretado por Robert De Niro en la película de Martin Scorsese, resulta inevitable. Al igual que Pupkin, Trump parece dispuesto a todo por acaparar la atención, por mantenerse bajo los reflectores. El secuestro de la conversación pública, el asesinato sistemático de las formas democráticas, ¿no son acaso estrategias desesperadas por recuperar la gloria televisiva de sus años en "El Aprendiz"? ¿Será que su único objetivo es volver a escuchar el eco de su famosa frase: "¡Estás despedido!"?
La reciente declaración sobre la imposición de aranceles del 100% a las películas "venidas de tierras extranjeras" no hace más que confirmar esta hipótesis. La propuesta, tan incendiaria como ambigua, genera un torbellino de preguntas. ¿Qué se considera "película"? ¿Solo las proyectadas en cines o también las que se transmiten en plataformas digitales? ¿Basta con que una producción tenga financiamiento extranjero para ser penalizada, o se requiere que la totalidad del rodaje se realice fuera de Estados Unidos? La falta de claridad, la imprecisión deliberada, son la gasolina que alimenta el fuego mediático, el combustible que mantiene a Trump en el centro del debate.
Mientras tanto, la industria cinematográfica estadounidense, ajena al circo mediático, enfrenta problemas reales. La falta de incentivos fiscales a nivel federal ha provocado la fuga de producciones a países como Canadá, Australia y Hungría. Los mercados extranjeros representan ya más del 70% de los ingresos de taquilla, lo que convertiría a Hollywood en la principal víctima de una guerra arancelaria. Pero estos datos, estas preocupaciones legítimas, parecen no importar. La atención de Trump, como la de Pupkin, está puesta en otro lugar. Su mirada está fija en las luces, en el escenario, en la promesa de un aplauso, aunque sea a costa del decoro, de la verdad, y del futuro de una industria entera. El espectáculo debe continuar, aunque el precio sea la realidad misma.
Fuente: El Heraldo de México