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7 de mayo de 2025 a las 12:55
El secreto de Milk que irritaba a Toriyama
¡¿La dulce Milk, una molestia para Toriyama-sensei?! Increíble, ¿verdad? Parece ser que la abnegada esposa de Goku, la mujer que crió a Gohan y Goten con puño de hierro (y un corazón de oro, admitámoslo), no era precisamente la taza de té del legendario creador de Dragon Ball. De hecho, la palabra "detestar" ha rondado algunas entrevistas, dejando a los fans con la boca abierta.
Imaginen la escena: un joven Toriyama, pluma en mano, dando vida a un universo lleno de guerreros poderosos, criaturas fantásticas y… Milk. La princesa guerrera, hija del temible (y a la vez cómico) Ox-Satán, aparece en los primeros compases de la historia, con su inocencia, su carácter impetuoso y su inquebrantable promesa de matrimonio con Goku. ¿Quién diría que esta niña, destinada a convertirse en la matriarca de la familia más poderosa de la Tierra, sería considerada "intrascendente" por su propio creador?
Según las propias palabras de Toriyama-sensei, Milk era un personaje… ¿molesto? Sí, leyeron bien. Al parecer, su presencia no encajaba del todo en la vorágine de combates, entrenamientos y transformaciones que empezaban a definir el rumbo de Dragon Ball. La solución, tan drástica como inesperada: el matrimonio. Casar a Goku con Milk era la estrategia perfecta para "librarse" de ella, una especie de auto-castigo, una penitencia impuesta por el propio mangaka.
¿Irónico, no? Justamente el acto que relegaría a Milk al rol de esposa y madre, la alejaría de la acción principal, del foco de la narrativa. Y sin embargo, ¿quién puede negar la importancia de Milk en la vida de Goku? Ella es el ancla que lo ata a la tierra, el recordatorio constante de una vida más allá de los torneos y las amenazas cósmicas. Es la voz de la razón (y del regaño), la que le recuerda sus responsabilidades, la que se preocupa por la educación de sus hijos, la que mantiene el hogar en pie mientras Goku salva el mundo (una y otra vez).
Quizás Toriyama-sensei no pretendía crear un personaje tan complejo y entrañable como Milk. Quizás su intención inicial era simplemente presentarla como un personaje secundario, una anécdota en la vida de Goku. Pero lo cierto es que Milk trascendió ese rol inicial, se ganó el cariño del público y se convirtió en una pieza fundamental del universo Dragon Ball. Una pieza que, paradójicamente, su creador "detestaba" dibujar. Una lección, quizás, de que a veces las mejores creaciones surgen de los lugares más inesperados, incluso del "castigo" autoimpuesto. Y en el caso de Milk, un castigo que terminó enriqueciendo la historia de Dragon Ball de una manera que ni el propio Toriyama-sensei podría haber imaginado.
Fuente: El Heraldo de México