7 de mayo de 2025 a las 09:35
El Misterio Zedillo
La reaparición de Ernesto Zedillo en el discurso político mexicano ha generado una ola de especulaciones y análisis que nos obligan a reflexionar sobre el estado actual de la oposición. ¿Se trata de una genuina búsqueda de liderazgo o de la desesperación ante un vacío político que parece insalvable? La figura de Zedillo, marcada por el Fobaproa y el controvertido periodo de transición democrática, se erige como un símbolo paradójico: ¿puede ser el salvador de una oposición que, en muchos sentidos, representa la continuidad del sistema que él mismo encabezó?
La evocación de Zedillo como caudillo nos remite a un pasado político complejo, donde la alternancia en el poder se entrelazó con la persistencia de viejas prácticas. El PAN, en su afán por recuperar terreno, parece haber olvidado a figuras emblemáticas de su propia historia, desde Fernández de Cevallos hasta Creel, optando por una figura que, si bien representa experiencia, también carga con el peso de decisiones controvertidas. Este rescate de figuras del pasado nos habla de una preocupante falta de renovación en la oposición, una incapacidad para generar nuevos liderazgos que conecten con las demandas actuales de la sociedad.
Mientras tanto, el PRI, sumido en una profunda crisis de identidad, se aferra a la figura de Alejandro Moreno como último bastión de un partido que lucha por sobrevivir. La congruencia de Moreno con la realidad del priismo actual es, quizás, su mayor fortaleza y a la vez su mayor debilidad. Representa la continuidad de un partido que necesita reinventarse, pero que parece atrapado en sus propias contradicciones.
En este contexto, la alta aprobación de Claudia Sheinbaum resalta aún más la precariedad de la oposición. La figura de Zedillo, rescatada del olvido, se presenta como una apuesta arriesgada, una señal de la desesperación por encontrar una figura que pueda hacerle frente al avance de Morena. Sin embargo, ¿es Zedillo la respuesta adecuada a las demandas de un electorado que busca un cambio real? ¿Puede un personaje asociado con el pasado ofrecer una visión de futuro convincente?
La comparación con la novela "La Sombra del Caudillo" de Martín Luis Guzmán resulta inevitable. La obra, censurada en su momento por el poder político, nos recuerda los peligros de la concentración del poder y la necesidad de una oposición fuerte y legítima. La situación actual, si bien diferente en contexto, nos plantea interrogantes similares: ¿Estamos ante la sombra de un caudillo improvisado, una figura rescatada del pasado para llenar un vacío presente?
La falta de liderazgos en la oposición no es un fenómeno aislado. Es el resultado de años de prácticas políticas que han privilegiado la lealtad a grupos de poder por encima de la meritocracia y la renovación. La cantera de políticos jóvenes y capaces existe, figuras como Damián Zepeda y Ricardo Anaya lo demuestran. Sin embargo, parecen estar atrapados en un sistema que les impide desplegar todo su potencial. La oposición necesita más que figuras rescatadas del pasado, necesita apostar por la renovación, por la construcción de un proyecto político claro y convincente que responda a las necesidades de la sociedad. La pregunta sigue en el aire: ¿Será Zedillo el revulsivo que la oposición necesita o simplemente un espejismo en el desierto político?
Fuente: El Heraldo de México