7 de mayo de 2025 a las 09:15
El bueno, el malo y... ¿TÚ?
La euforia se desató en Milán. Un silencio sepulcral en el Camp Nou. El eco del gol de Davide Frattesi aún retumba en los corazones de los aficionados nerazzurri. Un momento de brillantez individual, una pincelada de genio en el tiempo extra, fue suficiente para catapultar al Inter de Milán a la final de la Champions League, dejando atrás a un Barcelona herido, desolado, con la mirada perdida en el vacío de una derrota que dolerá por mucho tiempo. 4-3 el marcador final, un resultado que quedará grabado en la memoria colectiva del fútbol europeo. El camino no fue fácil, el Barça luchó con garra, con la desesperación del que se aferra a un sueño que se desvanece, pero el Inter, con una mezcla de pragmatismo y oportunismo, supo resistir los embates y asestar el golpe definitivo. Ahora, el coloso bávaro, el Bayern München, espera en la final. Un duelo de titanes, una batalla épica por la gloria continental. ¿Podrá el Inter repetir la hazaña del 2010? ¿O será el Bayern quien imponga su jerarquía? El mundo del fútbol contiene la respiración a la espera de este choque de trenes.
Mientras tanto, lejos de los reflectores del deporte, la realidad golpea con crudeza. La detención de Francisco Javier ‘N’, presunto miembro de una organización criminal, sacude a la sociedad mexicana. Las acusaciones son graves: secuestro de una mujer y un menor de edad, además de narcomenudeo. Un recordatorio sombrío de la violencia que aqueja al país, una herida abierta que se niega a cicatrizar. Las autoridades, tanto federales como de la Ciudad de México y el Estado de México, trabajaron en conjunto para lograr la captura de este individuo, un pequeño triunfo en la lucha contra la delincuencia organizada. Sin embargo, la batalla está lejos de terminar. La sociedad exige justicia, exige seguridad, exige un futuro libre del miedo. ¿Será este el inicio del fin para esta organización criminal? ¿O se trata solo de un capítulo más en una historia de violencia e impunidad? Las investigaciones continúan, y la esperanza, aunque tenue, se mantiene viva.
En el mundo del espectáculo, una sombra de indignación se cierne sobre la figura de Smokey Robinson. El icónico cantante y compositor, una leyenda de la música soul, enfrenta ahora cuatro acusaciones por ataques sexuales. Las denunciantes, sus empleadas domésticas, relatan un patrón de abuso sistemático, de amenazas y coerción. Acusan a Robinson de aprovecharse de su posición de poder, de vulnerar su confianza y de silenciar sus voces con intimidación. Las acusaciones, de comprobarse, mancharían para siempre el legado de un artista venerado por generaciones. El mundo de la música observa con estupor, con la incredulidad de quien ve caer a un ídolo. ¿Será posible separar la obra del artista? ¿Podrá la justicia prevalecer ante la fama y el poder? El caso de Smokey Robinson pone sobre la mesa, una vez más, la importancia de escuchar a las víctimas, de creer en sus testimonios y de romper el silencio que protege a los abusadores. La lucha por la justicia apenas comienza, y el mundo espera con atención el desenlace de este oscuro episodio.
Fuente: El Heraldo de México