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7 de mayo de 2025 a las 17:20

Descubre los secretos curativos de la jícama

Adéntrate en el fascinante mundo de la jícama, un tesoro culinario que México ha regalado al mundo. Mucho más que un simple ingrediente en ensaladas o botanas, la jícama es una raíz con una historia rica y un valor nutricional sorprendente que la convierte en una joya para nuestra salud.

Imagina morder la pulpa crujiente y jugosa de una jícama fresca, sintiendo su refrescante sabor en tu paladar. Ese placer simple esconde un complejo entramado de beneficios que se remontan a la época prehispánica. Desde el náhuatl "xicamatl", raíz de agua, la jícama ha hidratado y nutrido a generaciones, un legado que hoy se extiende desde México hasta las Filipinas y más allá.

Su piel, gruesa y de un color marrón terroso, protege un interior blanco y brillante, un tesoro de vitaminas y minerales. Con un tamaño que puede alcanzar los 30 centímetros y un peso de hasta 23 kilos, la jícama es una fuente inagotable de beneficios. Su alto contenido de vitamina C, un poderoso antioxidante, fortalece nuestro sistema inmunológico y nos protege del daño celular. Además, la fibra, presente en abundancia en esta raíz, promueve una digestión saludable y previene el estreñimiento, contribuyendo a un bienestar integral.

Pero la jícama no se limita a ser una fuente de vitaminas y fibra. También es rica en minerales esenciales como el potasio, vital para la función muscular y la regulación de la presión arterial, y el magnesio, que contribuye a la salud ósea y al buen funcionamiento del sistema nervioso. Y no podemos olvidar su alto contenido de agua, que la convierte en una aliada perfecta para mantenernos hidratados, especialmente en climas cálidos.

Para quienes buscan controlar su peso, la jícama es una excelente opción. Su bajo contenido calórico y su alta densidad de nutrientes la convierten en un alimento saciante que ayuda a regular el apetito. Además, se ha utilizado tradicionalmente para combatir diversas dolencias, desde la gota y el dolor de riñones hasta la fiebre y la inflamación muscular, un testimonio de su poder curativo.

Las personas con diabetes también pueden beneficiarse de las propiedades de la jícama, gracias a la presencia de oligofructosa, un tipo de fibra que no es metabolizada por el organismo y que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre. Su efecto diurético, que promueve la eliminación de líquidos, contribuye a la salud renal y a la prevención de la retención de líquidos.

Sin embargo, es importante recordar que, como cualquier alimento, la jícama debe consumirse con moderación. Su alto contenido de almidón puede ser contraproducente para las personas con diabetes si se consume en exceso. Además, es fundamental destacar que solo la raíz es comestible, ya que el resto de la planta se considera tóxica. Siempre es recomendable consultar con un médico o nutricionista antes de incorporar la jícama a la dieta, especialmente si se padece alguna enfermedad.

Así que la próxima vez que tengas una jícama en tus manos, recuerda que no solo estás sosteniendo un alimento, sino una historia, una tradición y un cúmulo de beneficios para tu salud. Disfrútala en ensaladas, botanas, jugos o como prefieras, y permite que este tesoro mexicano te nutra de adentro hacia afuera.

Fuente: El Heraldo de México