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7 de mayo de 2025 a las 23:05

Ciudadanía activa: Derechos firmes.

Iztapalapa, un crisol de culturas, un punto de encuentro para migrantes, un lugar donde las raíces profundas de los pueblos originarios se entrelazan con la dinámica de una metrópolis moderna. Aquí, en el corazón de esta vibrante alcaldía, la participación ciudadana no es un mero trámite burocrático, sino la piedra angular sobre la que se construye un futuro más justo y equitativo. La alcaldesa Aleida Alavez Ruiz, con la firmeza que la caracteriza, ha dejado claro que los derechos no se consolidan en el papel, sino en la acción conjunta, en la escucha atenta a las voces de cada iztapalapense.

Imaginemos por un momento las calles de Iztapalapa, un mosaico de rostros, historias y anhelos. Desde las familias que han habitado estas tierras por generaciones, guardianes de tradiciones ancestrales, hasta los recién llegados, que buscan un nuevo comienzo en esta tierra de oportunidades. ¿Cómo garantizar que todos, sin importar su origen o condición, tengan acceso a una vida digna? La respuesta, según Alavez Ruiz, reside en la participación ciudadana, en la construcción colectiva de un espacio donde los derechos sean una realidad tangible.

No se trata simplemente de consultas formales, sino de abrir espacios de diálogo genuino, donde las inquietudes, necesidades y sentires de cada sector de la población sean escuchados y atendidos. Es una tarea que requiere un compromiso profundo, una convicción inquebrantable de que la transformación social se teje desde la base, desde la participación activa de cada individuo.

La alcaldesa ha puesto el dedo en la llaga al señalar las problemáticas que aquejan a Iztapalapa: la pobreza, la violencia de género, la desigualdad en el acceso a la salud y la educación. Son desafíos complejos, que requieren soluciones integrales, políticas públicas que tengan como base los derechos humanos. No basta con enunciarlos, hay que traducirlos en acciones concretas, en programas que impacten positivamente en la vida de las personas.

La interculturalidad, esa riqueza que surge del encuentro de diferentes culturas, es otro de los pilares sobre los que se construye la Iztapalapa del futuro. Reconocer y valorar la diversidad, combatir la discriminación y el racismo, son tareas urgentes, medidas de justicia que no pueden postergarse. Imaginemos una Iztapalapa donde las lenguas originarias resuenan con fuerza, donde las tradiciones se celebran con orgullo, donde la diferencia se convierte en un motor de crecimiento y desarrollo.

Y qué decir de la movilidad humana, esa constante que define a Iztapalapa como punto de llegada, de paso y de retorno para tantas personas. Acoger, garantizar derechos, brindar servicios, construir comunidad y respeto, son los verbos que conjugan la visión de una alcaldía inclusiva, donde nadie quede fuera, sin importar su nacionalidad o condición migratoria.

La tarea no es sencilla, pero la alcaldesa Alavez Ruiz ha lanzado un llamado a la acción, un exhorto a aprovechar cada espacio con compromiso y convicción. Porque en Iztapalapa, la construcción de una alcaldía más humana es una responsabilidad compartida, un camino que se recorre juntos, con la participación de todos y todas. Es un llamado a la esperanza, a la construcción de un futuro donde la justicia, la paz y el bienestar sean el pan de cada día.

Fuente: El Heraldo de México