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7 de mayo de 2025 a las 16:15

¿Barranco tras las rejas?

La sombra del narcotráfico se cierne una vez más sobre el mundo de la música regional mexicana. El caso de Los Alegres del Barranco ha desatado una polémica que trasciende las notas musicales y se adentra en el complejo debate sobre la libertad de expresión, la apología del delito y la influencia del crimen organizado en la cultura popular. Lo que comenzó como una presentación aparentemente rutinaria en la vibrante ciudad de Guadalajara, el pasado 29 de marzo, se ha transformado en un torbellino legal y mediático que mantiene en vilo a la agrupación y a sus seguidores.

La interpretación del corrido "El del Palenque", presuntamente dedicado a la figura del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", y la proyección simultánea de imágenes del capo, encendieron las alarmas de las autoridades. La acusación de apología del delito no se hizo esperar, y el pasado lunes 6 de mayo, los integrantes de la banda, su representante y su promotor, comparecieron ante la justicia en el Penal de Puente Grande, Jalisco. La imputación formal representa un duro golpe para la agrupación, quienes ahora enfrentan la posibilidad de una condena que podría privarles de su libertad por un periodo de hasta tres años.

Más allá de la situación legal particular de Los Alegres del Barranco, este caso ha destapado una caja de Pandora en el ámbito musical. La prohibición en varios estados de la república de corridos que hagan referencia a la violencia, el narcotráfico o personajes ligados al crimen organizado, ha generado un intenso debate sobre los límites de la expresión artística y la responsabilidad de los músicos en un contexto social marcado por la violencia. ¿Dónde termina la crónica musical y comienza la glorificación del delito? ¿Es legítimo censurar expresiones artísticas que, si bien pueden resultar controversiales, reflejan una realidad palpable en muchas regiones del país? Estas son algunas de las preguntas que surgen a raíz de la polémica.

La medida adoptada por las autoridades, si bien busca contener la propagación de mensajes que puedan incitar a la violencia o normalizar las actividades del crimen organizado, también ha sido criticada por algunos sectores que la consideran un atentado contra la libertad de expresión. Se argumenta que la censura no es la solución y que, en lugar de prohibir, se deben buscar estrategias que promuevan la reflexión crítica y el análisis de las problemáticas sociales que subyacen en este tipo de expresiones musicales.

Mientras tanto, Los Alegres del Barranco se encuentran en una situación precaria. Con una fianza de 1 millón 800 mil pesos y la prohibición de salir del estado de Jalisco, la agrupación espera con incertidumbre la resolución final del juez. Una nueva audiencia, programada para el 8 de mayo en relación a una presentación en Villa Purificación, añade un nuevo capítulo a este complejo proceso legal. El veredicto final, que se conocerá el próximo 12 de mayo, marcará un precedente importante en la relación entre la música, la libertad de expresión y la lucha contra el narcotráfico en México. El futuro de Los Alegres del Barranco pende de un hilo, y con él, la discusión sobre los límites de la expresión artística en un país marcado por la violencia.

Fuente: El Heraldo de México