8 de mayo de 2025 a las 02:25
Alerta: Gusano barrenador amenaza Chiapas
La alarma se enciende nuevamente en Chiapas. Un segundo caso de gusano barrenador en humanos, esta vez en un campesino de Tuzantán, confirma los temores de una posible propagación de esta parasitosis. El relato del paciente, que sufrió la mordedura de un perro y posteriormente observó la salida de larvas de la herida, acompañada de dolor intenso, fiebre y eritema, dibuja un panorama preocupante. La tardanza en la búsqueda de atención médica, un factor que a menudo se repite en zonas rurales, subraya la necesidad de intensificar las campañas de información y acceso a los servicios de salud. No podemos permitir que la desinformación o la lejanía de los centros médicos agraven una situación que ya de por sí es delicada.
La denuncia del diputado Rubén Zuarth, quien reporta 487 casos de gusano barrenador en ganado dentro del estado, añade otra capa de complejidad al problema. Si bien el Senasica ha confirmado un número mayor de casos en animales (869), la cifra reportada para Chiapas sigue siendo alarmante y pone en tela de juicio la eficacia de las medidas implementadas por las autoridades. ¿Son suficientes los esfuerzos actuales para contener la propagación de esta parasitosis? ¿Se están destinando los recursos necesarios para la prevención y el tratamiento tanto en animales como en humanos? Estas son preguntas que exigen respuestas inmediatas y acciones contundentes.
La hipótesis planteada por algunos empresarios, que vinculan la enfermedad con el contrabando de ganado proveniente de Centroamérica, abre una nueva línea de investigación. Si bien es crucial evitar la estigmatización de una región, es fundamental reforzar los controles sanitarios en las fronteras y combatir el tráfico ilegal de animales. La seguridad sanitaria no debe ser negociable, y la colaboración internacional es clave para prevenir la entrada y propagación de enfermedades. El testimonio del empresario César Arrerola, quien menciona una disminución en la vigilancia epidemiológica y el ingreso de animales infectados desde Guatemala, refuerza la necesidad de una mayor atención a este aspecto.
El clamor de los ganaderos de la región costa de Chiapas, una de las zonas más afectadas, es un llamado a la acción. Su petición de apoyo a las autoridades para frenar la enfermedad no puede ser ignorada. La amenaza de pérdidas económicas y el impacto en el mercado, como lo señala la posibilidad de que Estados Unidos frene la importación de carne mexicana, son consecuencias graves que debemos evitar. Recordemos que en 2024, las exportaciones de carne a Estados Unidos generaron 96 millones de dólares, una cifra que demuestra la importancia de este sector para la economía nacional.
La situación se vuelve aún más crítica considerando el potencial riesgo para la salud pública. La aparición de casos en humanos no solo representa un problema sanitario individual, sino una amenaza para la población en general. Es imperativo fortalecer las medidas de prevención, promover la detección temprana y garantizar el acceso a tratamientos efectivos. La salud de los chiapanecos y la estabilidad económica del país están en juego. No podemos permitir que la inacción agrave esta crisis. Es momento de actuar con determinación y responsabilidad.
Fuente: El Heraldo de México