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6 de mayo de 2025 a las 10:00
Triunfo en la UNESCO
México y la UNESCO: una historia entrelazada que busca un nuevo capítulo.
Desde los escombros de un mundo devastado por la guerra, México y la UNESCO han forjado una alianza inquebrantable, un vínculo cimentado en la convicción de que la educación, la ciencia y la cultura son los pilares fundamentales para la construcción de un futuro pacífico y próspero. La participación de figuras mexicanas como Elena Torres Cuéllar, pionera en la educación rural y la atención a la infancia, y Jaime Torres Bodet, segundo Director General de la Organización, dejaron una huella imborrable en la consolidación de la UNESCO y su expansión a un mundo en constante evolución.
Este compromiso no se limita a nombres ilustres. Escritores como José Gorostiza y Samuel Ramos, antropólogas como Lourdes Arizpe, científicos como Gonzalo Halffter, y una pléyade de pensadores y hacedores han contribuido a la misión universal de la UNESCO, tejiendo una red de saberes y experiencias que trascienden fronteras.
La riqueza patrimonial de México, reconocida a nivel mundial, es un testimonio palpable de esta profunda conexión. Con 33 sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, 7 expresiones en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial y 9 temas en el Programa Memoria del Mundo, México comparte con el mundo su historia, sus tradiciones y su visión de la humanidad. Cada uno de estos reconocimientos, fruto de arduas gestiones y del trabajo conjunto de instituciones y comunidades, representa un triunfo colectivo y un compromiso con la preservación de nuestro legado para las generaciones futuras. Las 42 Reservas de la Biosfera, además, demuestran el compromiso de México con la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, elementos esenciales para el equilibrio del planeta.
La presencia de la UNESCO en México, a través de su oficina de representación establecida en 1967, ha fortalecido aún más esta colaboración. El apoyo técnico brindado a los tres niveles de gobierno, organizaciones de la sociedad civil y empresas, ha impulsado el desarrollo de proyectos innovadores y la adaptación de programas internacionales a la realidad local. Esta sinergia ha permitido a México participar activamente en los procesos de globalización de la educación, la ciencia y la cultura, aportando una perspectiva única y enriquecedora.
En la década de los sesenta, la UNESCO promovió la creación de instituciones dedicadas al estudio y difusión de la historia y la cultura de las regiones del Sur Global, con el objetivo de contrarrestar la visión eurocéntrica dominante. El Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México, ejemplo paradigmático de este esfuerzo, ha contribuido significativamente a la formación de recursos humanos y a la producción de conocimiento sobre estas regiones, ampliando el horizonte intelectual y promoviendo el diálogo intercultural.
En este contexto de colaboración fructífera, la candidatura de la mexicana Gabriela Ramos a la Dirección General de la UNESCO se presenta como una oportunidad histórica para fortalecer aún más los lazos entre México y la Organización. Su trayectoria como funcionaria internacional, su experiencia en el Servicio Exterior Mexicano y su participación en programas de mentoría para futuras diplomáticas, la convierten en la candidata ideal para liderar la UNESCO en un momento de profunda transformación social, política y tecnológica.
La dirección de la UNESCO es una responsabilidad inmensa, especialmente en la coyuntura actual. El liderazgo de una mujer, con la experiencia y la visión de Gabriela Ramos, representa una oportunidad única para impulsar la agenda de la Organización y afrontar los desafíos globales con una perspectiva innovadora y comprometida con la igualdad, la paz y el desarrollo sostenible. México, con su larga tradición de participación en espacios multilaterales y su firme convicción en el poder transformador de la educación, la ciencia y la cultura, respalda con entusiasmo esta candidatura, convencido de que su éxito contribuirá a la construcción de un mundo más justo, inclusivo y pacífico. Es el momento de una mujer al frente de la UNESCO, es el momento de Gabriela Ramos.
Fuente: El Heraldo de México