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6 de mayo de 2025 a las 06:45

Tragedia en el Makalu: alpinista solidario fallece.

La noticia del fallecimiento de Alexander Pancoe ha conmocionado a la comunidad alpinista y a todos aquellos que seguían su inspiradora historia. Este intrépido escalador estadounidense, de tan solo 39 años, no solo desafiaba las cumbres más imponentes del mundo, sino que también luchaba contra una enfermedad implacable, la leucemia mieloide crónica, y se había propuesto una meta aún más alta: recaudar fondos para el hospital que le salvó la vida hace casi dos décadas. Su último desafío, el Monte Makalu, la quinta montaña más alta del mundo, se convirtió en el escenario de una tragedia que nos recuerda la fragilidad de la vida, incluso en los espíritus más fuertes.

Pancoe no era un novato en las alturas. Había conquistado el Everest en 2019 y completado el prestigioso "Explorer’s Grand Slam", una hazaña reservada para unos pocos privilegiados. Escalar las Siete Cumbres y esquiar hasta los polos Norte y Sur no solo demostraba su excepcional capacidad física y mental, sino también su inquebrantable determinación. Pero su motivación iba más allá de la conquista personal. Cada ascenso, cada paso, cada respiro en la delgada atmósfera de las alturas era un acto de solidaridad con los niños que luchan contra el cáncer.

El diagnóstico de leucemia mieloide crónica, un obstáculo que hubiera desalentado a muchos, no hizo más que fortalecer su compromiso. Sabía que la enfermedad dificultaría su aclimatación a la altura, que cada metro sería una batalla aún más dura, pero su deseo de ayudar a otros a superar sus propias montañas era más fuerte que cualquier adversidad. Su objetivo de recaudar 27.838 dólares, una cifra que simboliza la altura del Makalu en pies, era un testimonio de su espíritu indomable.

La noche del domingo, tras una extenuante jornada de aclimatación a más de 6.600 metros, Pancoe comenzó a sentirse mal. A pesar de los esfuerzos de sus compañeros, que intentaron reanimarlo durante más de una hora, el corazón de este valiente alpinista dejó de latir. La noticia de su fallecimiento ha dejado un vacío inmenso en la comunidad alpinista y en el corazón de todos aquellos que se inspiraron en su historia de superación.

Más allá de sus logros deportivos, Pancoe deja un legado de perseverancia, altruismo y esperanza. Su vida es un ejemplo de cómo las dificultades, incluso las más abrumadoras, pueden transformarse en oportunidades para ayudar a los demás. Su lucha contra el cáncer, su pasión por la montaña y su compromiso con la causa de los niños enfermos lo convierten en un modelo a seguir. Alexander Pancoe no solo escaló montañas, sino que también elevó el espíritu humano. Su recuerdo permanecerá vivo en cada cumbre alcanzada, en cada donación realizada en su nombre y en cada niño que se beneficie de su generosidad. Su historia, aunque truncada prematuramente, seguirá inspirando a generaciones futuras a superar sus propios desafíos y a extender una mano a quienes más lo necesitan. La montaña ha perdido a un valiente escalador, pero el mundo ha ganado un ejemplo imborrable de coraje y solidaridad.

Fuente: El Heraldo de México