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7 de mayo de 2025 a las 02:40
Ternium Clausurada: Derrame Tóxico en NL
La emergencia ambiental desatada en Nuevo León tras el derrame en la planta Churubusco de Ternium, el pasado 17 de abril, ha puesto en alerta a las autoridades y a la comunidad. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha desplegado un operativo exhaustivo de inspección y verificación para asegurar que la empresa asuma su responsabilidad y se tomen las medidas necesarias para mitigar el impacto del incidente.
El escenario que encontraron los inspectores de la Profepa los días 18 y 19 de abril fue alarmante: 250 m³ de cloruro ferroso, 132 m³ de agua ácida y 23 m³ de ácido clorhídrico al 18% se habían derramado, contaminando el arroyo La Talaverna a través del sistema de drenaje de la ciudad. Imaginen la magnitud de este desastre: una cantidad equivalente a una piscina olímpica llena de residuos tóxicos abriéndose paso hacia un cauce natural. La imagen del arroyo teñido de naranja, evidencia irrefutable del paso de los químicos, es un recordatorio del impacto devastador que la actividad industrial puede tener en el medio ambiente.
La clausura inmediata del área Granja de Tanques, donde se originó el derrame tras el colapso de tres tanques, fue la primera medida tomada. Pero la Profepa no se detiene ahí. La exigencia de un estudio para evaluar las afectaciones a la flora, fauna y suelo de la zona, así como la presentación de informes diarios sobre las labores de limpieza y remediación, son muestra del compromiso de la institución con la transparencia y la rendición de cuentas.
El camino hacia la recuperación ambiental es largo y complejo. Las cuadrillas de limpieza trabajando incansablemente en un tramo de 10 km del arroyo La Talaverna, retirando tierra contaminada, hierba y basura, son un testimonio del esfuerzo que se está realizando. Sin embargo, la ausencia de ejemplares de vida silvestre muertos no debe interpretarse como una señal de que el ecosistema no ha sufrido daños. Los efectos de la contaminación pueden ser a largo plazo y requieren un monitoreo constante.
La Profepa, en palabras de la procuradora Mariana Boy Tamborrell, ha asumido un rol protagónico en este caso, no solo supervisando las acciones de Ternium, sino también buscando asegurar la reparación del daño y la imposición de sanciones que sirvan como precedente para evitar futuras reincidencias. La pregunta que queda en el aire es: ¿serán suficientes estas medidas para devolverle al arroyo La Talaverna su vitalidad y garantizar la protección del medio ambiente en Nuevo León? La ciudadanía, vigilante, espera respuestas. El futuro de nuestro planeta depende de la responsabilidad con la que gestionemos los recursos naturales y de la firmeza con la que enfrentemos las consecuencias de nuestros errores. La atención integral inmediata, la supervisión continua y la evaluación de los daños son pasos cruciales en este proceso, pero no los únicos. La educación ambiental, la inversión en tecnologías limpias y la participación activa de la comunidad son pilares fundamentales para construir un futuro sostenible.
Fuente: El Heraldo de México