6 de mayo de 2025 a las 10:00
Rompe la Maldición Judicial
A escasas semanas de la jornada electoral para la renovación del Poder Judicial, una sombra de desconocimiento se cierne sobre la ciudadanía. La apatía y la desinformación, reflejadas en las alarmantes cifras de las encuestas, pintan un panorama preocupante: la gran mayoría de los mexicanos desconoce no solo a los candidatos, sino la importancia misma de este proceso. ¿A qué se debe esta desconexión entre la población y un evento crucial para el futuro del país? Pareciera que una estrategia deliberada de confusión ha sido implementada, un velo de complejidad tejido para desincentivar la participación ciudadana.
El bajo nivel de información no es casualidad. Desde su concepción, esta "elección" ha estado plagada de obstáculos, un laberinto burocrático diseñado para que la ciudadanía se pierda en los tecnicismos y termine por desinteresarse. En este contexto, la participación se reduce a una mera movilización, orquestada por aquellos que controlan las estructuras de poder, quienes aprovechan el vacío de información para imponer sus propios intereses. No se trata de una elección democrática, sino de una imposición disfrazada de proceso electoral.
Este escenario abre la puerta a la manipulación y al control. La falta de interés y de conocimiento allana el camino para que los partidos políticos, en particular el partido en el poder, movilicen sus bases y coloquen a sus allegados en los puestos clave del sistema judicial. El objetivo no es fortalecer la justicia, sino controlarla. Se busca un Poder Judicial a modo, un instrumento al servicio del poder político, no un contrapeso independiente que garantice el Estado de Derecho. La justicia se convierte en un botín, no en un servicio.
Las consecuencias de esta manipulación son devastadoras. La independencia judicial, pilar fundamental de cualquier democracia, se ve seriamente comprometida. La justicia, en lugar de ser un garante de derechos y libertades, se transforma en una herramienta de persecución política y control social. La impunidad florece y la corrupción se enquista en las instituciones. Se instaura un clima de incertidumbre y desconfianza, donde los ciudadanos quedan desprotegidos ante los abusos del poder.
Pero la amenaza va más allá. Este vacío de participación ciudadana no solo beneficia a los operadores políticos, sino que también abre la puerta a la infiltración de actores con intereses oscuros. Figuras cuestionables, con antecedentes turbios y vínculos con el crimen organizado, buscan colarse en las filas del Poder Judicial. La justicia se convierte en un mercado donde se compran y se venden favores, donde la integridad y la ética son moneda de cambio.
La situación actual nos coloca en una encrucijada. La apatía y la desinformación son los cómplices silenciosos de un proceso que amenaza con desmantelar el Estado de Derecho. Es urgente despertar la conciencia ciudadana, informar y educar sobre la importancia de la independencia judicial y el papel crucial que juega en una sociedad democrática. El futuro de la justicia, y del país mismo, está en juego. No podemos permitir que la manipulación y la corrupción se impongan. Debemos alzar la voz y exigir transparencia, participación y justicia real para todos. La maldición judicial no es un destino inevitable, sino un desafío que debemos enfrentar con determinación y unidad. El silencio y la indiferencia son el caldo de cultivo del autoritarismo. Es hora de actuar.
Fuente: El Heraldo de México