6 de mayo de 2025 a las 16:30
Madre e hijo asesinados a tiros
La oscuridad de la noche trujillana fue testigo de una escena que hiela la sangre. Una joven madre, Yessica Alejandra Solórzano Pérez, de tan solo 20 años, fue brutalmente arrebatada de la vida en un abrir y cerrar de ojos, en un acto de violencia que ha conmocionado a la comunidad de Florencia de Mora. Las imágenes, captadas por una cámara de vigilancia, muestran la desgarradora secuencia: Yessica, con su pequeño hijo en brazos, sale de una vivienda, vestida con sencillez, un pantalón de mezclilla y una blusa blanca. Se dirige a una motocicleta, ajena al peligro que acecha en la sombra. Con ternura maternal, coloca al bebé en el asiento, dispuesta a iniciar su recorrido. Pero el destino, cruel e implacable, le tenía preparado un final trágico.
En cuestión de segundos, la tranquilidad de la noche se rompe con el estruendo de las balas. Un sicario emerge de la oscuridad y, sin mediar palabra, descarga su arma contra la joven madre. Al menos seis disparos a quemarropa, una ráfaga de violencia que apaga la vida de Yessica en un instante. La escena es desgarradora: el pequeño, aún en la motocicleta, ajeno a la tragedia que se desarrolla ante sus ojos. La imagen de la madre protegiendo a su hijo hasta el último aliento es un testimonio conmovedor del amor incondicional y del instinto de protección que trasciende incluso la muerte.
La familia, alertada por los disparos, sale despavorida a socorrer al pequeño, mientras que los criminales se esfuman en la oscuridad, amparados por la noche. Yessica, gravemente herida, es trasladada de urgencia a un hospital, pero lamentablemente, los esfuerzos médicos son en vano. La joven madre fallece a causa de las lesiones, dejando un vacío irreparable en sus seres queridos y una profunda herida en la comunidad.
Las autoridades peruanas han iniciado una exhaustiva investigación para esclarecer los motivos de este atroz crimen y dar con el paradero de los responsables. La hipótesis que cobra mayor fuerza es la de un ajuste de cuentas, posiblemente relacionado con el crimen organizado, una lacra que lamentablemente azota a diversas regiones del país. La nacionalidad venezolana de la víctima añade otra capa de complejidad al caso, planteando interrogantes sobre si este factor pudo haber influido en el móvil del crimen. Se espera que las investigaciones arrojen luz sobre este oscuro episodio y que se haga justicia para Yessica y su familia.
Este trágico suceso pone de manifiesto la vulnerabilidad de las mujeres en contextos de violencia, y la urgente necesidad de reforzar las medidas de seguridad ciudadana. La comunidad de Florencia de Mora clama por justicia y exige a las autoridades que se tomen medidas concretas para prevenir este tipo de tragedias. La memoria de Yessica Alejandra Solórzano Pérez, una joven madre arrebatada de la vida en un instante de brutalidad, debe servir como un llamado a la reflexión y a la acción para construir una sociedad más justa y segura para todos. El llanto de un niño que se queda sin madre es un grito desgarrador que no podemos ignorar.
Fuente: El Heraldo de México