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6 de mayo de 2025 a las 23:30
Lupita y la maternidad: ¿Un derecho negado?
El caso de “Lupita TikTok” ha abierto una caja de Pandora en la sociedad mexicana, exponiendo la profunda brecha que existe entre la legislación que protege los derechos de las personas con discapacidad y la realidad que viven día a día. Nos obliga a mirarnos en el espejo como sociedad y preguntarnos: ¿realmente estamos integrando a las personas con discapacidad o simplemente las toleramos? ¿Estamos preparados para aceptar que una mujer con discapacidad intelectual, o cualquier tipo de discapacidad, puede ser una madre tan capaz y amorosa como cualquier otra?
La maternidad es un derecho humano fundamental, consagrado en diversos tratados internacionales y en nuestra propia Constitución. No podemos, bajo ninguna circunstancia, negar este derecho a una mujer basándonos en prejuicios, estereotipos o suposiciones sobre sus capacidades. El caso de “Lupita TikTok” ilustra a la perfección cómo la percepción pública, alimentada por las redes sociales y los medios de comunicación, puede influir negativamente en la vida de una persona, especialmente si se encuentra en una situación vulnerable.
Si bien es cierto que la protección de la infancia es primordial, y que las autoridades deben intervenir cuando existe un riesgo real para el bienestar de un menor, es fundamental que estas intervenciones se realicen con base en evaluaciones objetivas y profesionales, y no en juicios de valor basados en la discapacidad de los padres. La presunción de inocencia y el derecho a la no discriminación deben ser los pilares de cualquier actuación de las autoridades.
Es importante recordar que la discapacidad se manifiesta de diversas maneras, y que cada persona con discapacidad es un individuo único, con sus propias fortalezas, debilidades y necesidades. Generalizar y asumir que una persona con discapacidad intelectual no puede ser una buena madre es un acto de discriminación que perpetúa la exclusión y la marginación.
Más allá del caso específico de “Lupita TikTok”, este debate nos invita a reflexionar sobre el apoyo que ofrecemos como sociedad a las madres con discapacidad. ¿Les proporcionamos los recursos necesarios para criar a sus hijos? ¿Les brindamos acceso a servicios de salud, educación y apoyo social adaptados a sus necesidades? ¿Creamos entornos inclusivos donde puedan desarrollar su potencial como madres?
La respuesta a estas preguntas es, lamentablemente, negativa en muchos casos. Las madres con discapacidad enfrentan múltiples barreras, que van desde la falta de accesibilidad física en los centros de salud hasta la discriminación y el estigma social. Necesitan apoyo, no juicios. Necesitan recursos, no lástima. Necesitan ser escuchadas, no silenciadas.
La inclusión real de las personas con discapacidad implica reconocer sus derechos, proporcionarles las herramientas necesarias para ejercerlos y crear una sociedad donde puedan participar plenamente en todos los ámbitos de la vida, incluyendo la maternidad. El caso de "Lupita TikTok" debe servir como un llamado a la acción para construir una sociedad más justa, inclusiva y respetuosa de los derechos de todas las personas, sin importar su condición. Es hora de dejar atrás los prejuicios y avanzar hacia una sociedad donde la discapacidad no sea sinónimo de incapacidad.
Fuente: El Heraldo de México