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6 de mayo de 2025 a las 19:15
Justicia para las niñas: Madre exige boicot
La tragedia que envolvió a Celeste Castilla, madre de dos pequeñas que perdieron la vida en San Pedro, Nuevo León, ha conmocionado a la comunidad. Más allá del dolor inimaginable de la pérdida, surge una advertencia desgarradora para otros padres: la cautela a la hora de confiar el cuidado de sus hijos. Si bien la niñera, Yeretsy Fernanda Canizales, no fue directamente responsable del fallecimiento de las niñas, la madre señala una "omisión demasiado grave" que pudo haber cambiado el curso de los acontecimientos.
Esta omisión, aún sin detallar públicamente, pesa como una losa sobre la conciencia de Castilla, quien a través de redes sociales ha exhortado a la comunidad de Saltillo y Monterrey a no contratar los servicios de Canizales. La súplica de una madre destrozada resuena en cada palabra: "Pasen la voz… no quiero dar detalles pero no la contraten".
La historia, cargada de dolor y arrepentimiento, nos invita a reflexionar sobre la compleja dinámica de la confianza. Celeste Castilla, quien se describe a sí misma como alguien que brinda buen trato y es respaldada por quienes la conocen, confió en Canizales, la trató "como una más de la familia". Sin embargo, esta cercanía, esta bondad, no fue suficiente para prevenir la tragedia. "Aunque las trates como una más de la familia, no lo son", advierte Castilla, una frase que golpea con la crudeza de la experiencia vivida. El arrepentimiento la corroe: "Confié en ella, la traté de la mejor manera en todo momento y aún así no actuó como debió ante la lamentable situación".
La noche de la tragedia, las niñas y la niñera durmieron en un estudio sin ventilación, un espacio improvisado como dormitorio. La temperatura alcanzó los 28 grados, un factor que contribuyó a la sofocación de las menores. Canizales, al despertar con náuseas y dolor de cabeza, intentó despertar a las niñas, pero ya era demasiado tarde. Este detalle, el de la habitación sin ventilación, añade otra capa de complejidad al relato. ¿Fue una decisión consciente? ¿Una negligencia producto del cansancio? Las preguntas quedan suspendidas en el aire, alimentando la incertidumbre y el dolor.
El caso de Celeste Castilla nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de la responsabilidad al cuidar de los más pequeños. Más allá de las acusaciones y la búsqueda de culpables, queda la lección desgarradora de una madre que ha perdido lo más preciado y que, en medio de su dolor, busca advertir a otros para que no vivan la misma pesadilla. La identificación de Yeretsy Fernanda Canizales, compartida por Castilla, se convierte en un símbolo, un recordatorio de la importancia de la precaución y la diligencia a la hora de confiar el bienestar de nuestros hijos. La historia de Celeste es un llamado a la reflexión, un grito silencioso que resuena en la conciencia colectiva.
Fuente: El Heraldo de México