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6 de mayo de 2025 a las 22:00

Justicia para Caterine

El silencio en la funeraria es denso, solo interrumpido por sollozos ahogados y el murmullo de oraciones. El aroma a flores de cempasúchil se mezcla con el incienso, creando una atmósfera surrealista, donde la vida y la muerte se dan la mano. Aquí, familiares y amigos velan los restos de Miriam Huerta, una madre cuyo futuro fue arrebatado en un instante, en un cruce cualquiera de la ciudad, en la avenida Cantera, donde la vida cotidiana se convirtió en tragedia. Una tragedia que no se conforma con una sola víctima.

El domingo 4 de mayo, Miriam, su hija Caterine de tan solo 13 años, y un amigo de la adolescente, paseaban por la tarde, un domingo como cualquier otro, un día que debería haber estado lleno de risas y momentos compartidos. Pero el destino tenía otros planes. Un microbús, conducido a toda velocidad, irrumpió en sus vidas, dejando a su paso una estela de dolor y desesperación. Miriam falleció en el acto, mientras que Caterine y el joven fueron trasladados de urgencia al hospital.

Ahora, en medio del dolor por la pérdida irreparable de Miriam, una nueva sombra se cierne sobre la familia. La pequeña Caterine, quien luchaba por su vida, se encuentra en estado de muerte cerebral. Una noticia que cae como un mazazo, que deja sin aliento, que multiplica el dolor. La esperanza, ese último bastión al que se aferraban los familiares, se desvanece lentamente. La imagen de Caterine, llena de vida, con toda una vida por delante, contrasta brutalmente con la realidad de su cuerpo inerte en una cama de hospital.

Mientras tanto, los preparativos para el último adiós a Miriam continúan. Su cuerpo será enterrado hoy a las 14:30 en el panteón Guadalupe Hidalgo, en Martín Carrera. Un último viaje que la separará físicamente de sus seres queridos, pero que no borrará el recuerdo de su sonrisa, de su amor, de su presencia. La comunidad de la Colonia Salvador Díaz Mirón, donde se realiza el velorio, se une al dolor de la familia. Vecinos, amigos, conocidos, todos se acercan a la funeraria para dar el pésame, para ofrecer un abrazo, una palabra de aliento, en un intento por mitigar el dolor inconmensurable que embarga a la familia.

La tragedia de Miriam y Caterine pone de manifiesto, una vez más, la fragilidad de la vida, la importancia de valorar cada instante. Pero también nos obliga a reflexionar sobre la seguridad vial en nuestras calles, sobre la responsabilidad que tenemos como ciudadanos y como conductores. ¿Cuántas vidas más se perderán antes de que se tomen medidas efectivas para prevenir estos accidentes? ¿Cuántas familias más tendrán que pasar por este calvario? La muerte de Miriam y la situación crítica de Caterine no pueden quedar impunes. Exigimos justicia, exigimos medidas que garanticen la seguridad de todos en las calles de nuestra ciudad. No más vidas truncadas por la imprudencia y la irresponsabilidad.

Fuente: El Heraldo de México