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6 de mayo de 2025 a las 18:55
Esposa furiosa persigue a marido infiel
La noche del domingo 4 de mayo, la tranquilidad de Saltillo, Coahuila, se vio interrumpida por el aparatoso vuelco de una camioneta pick-up en el boulevard Emilio Arizpe de la Maza. El incidente, que de por sí ya era llamativo, rápidamente se viralizó en redes sociales al trascender la peculiar historia detrás del accidente. No se trataba de un simple conductor ebrio, sino de un hombre, de aproximadamente 45 años, que se dirigía a su encuentro con su esposa tras horas de fiesta en un motel, ignorando sus insistentes llamadas.
Imaginen la escena: una camioneta Avalanche a toda velocidad por el boulevard Emilio Arizpe de la Maza, a la altura de la colonia Lomas de Lourdes. El conductor, visiblemente alterado, intenta controlar el vehículo, pero el alcohol nubla sus sentidos y sus reflejos fallan. La pick-up impacta contra una estructura de concreto del puente de Valle Dorado, usándola como una improvisada rampa, y termina volcando espectacularmente. Afortunadamente, y a pesar de lo aparatoso del accidente, el conductor logró salir por su propio pie, aunque con algunos golpes que no requirieron hospitalización.
Las autoridades, al llegar al lugar de los hechos, se encontraron con un escenario que parecía sacado de una película. Latas de cerveza, botellas de licor y diversos objetos esparcidos dentro del vehículo, evidencias innegables de la “tarde amena” que el conductor había disfrutado en un motel cercano, ajeno a las llamadas desesperadas de su esposa. En sus primeras declaraciones, el hombre admitió haber salido del motel apresuradamente al percatarse de las múltiples llamadas perdidas de su pareja. La angustia por la posible confrontación, sumada al estado etílico en el que se encontraba, lo llevó a conducir a exceso de velocidad, culminando en el dramático accidente.
La historia, que podría parecer un chiste de mal gusto, tiene serias consecuencias. El conductor fue detenido por las autoridades por conducir en estado de ebriedad y deberá enfrentar no solo la ira de su esposa, sino también una fuerte multa por los daños causados a la infraestructura vial. Además, la camioneta, que también acumulaba multas sin pagar, fue enviada al corralón.
Este incidente nos recuerda la importancia de la responsabilidad al volante. El alcohol y la velocidad son una combinación letal que puede tener consecuencias devastadoras, no solo para el conductor, sino también para terceros. Más allá del morbo que genera la anécdota, este caso debería servirnos de reflexión sobre la necesidad de tomar decisiones responsables y priorizar nuestra seguridad y la de los demás. ¿Valió la pena arriesgarlo todo por unas horas de “diversión”? La respuesta, sin duda, es un rotundo no. La imprudencia del conductor no solo puso en peligro su vida, sino que también generó un gasto innecesario para la ciudad y, seguramente, un gran dolor de cabeza para su familia. Esperemos que este incidente sirva como una lección aprendida, no solo para el protagonista de esta historia, sino para todos nosotros.
Fuente: El Heraldo de México