6 de mayo de 2025 a las 16:20
Escapa de la muerte por evasión
La escalofriante escena capturada por las cámaras de seguridad del Transmilenio el 28 de diciembre de 2024, y que ha circulado ampliamente en redes sociales durante el primer fin de semana de mayo de 2025, nos confronta con una realidad compleja y dolorosa. Un hombre, con gorra y mochila, intenta acceder a la estación sin pagar el pasaje, arriesgando su vida de una manera que resulta difícil de comprender. La imagen de su cuerpo girando y cayendo de espaldas al suelo, entre la unidad en movimiento y la plataforma, es impactante y nos obliga a reflexionar sobre las múltiples aristas de esta situación.
Si bien el individuo no ha sido identificado, su acto desesperado pone de manifiesto la problemática del acceso al transporte público en Bogotá. ¿Es la evasión del pago una simple cuestión de "viveza criolla" o un síntoma de un sistema que excluye a parte de la población? El debate en redes sociales, como era de esperarse, ha sido intenso. Algunos usuarios apuntan a la necesidad de reducir los costos del pasaje, argumentando que el sistema es ineficiente y que el precio actual, de 3.200 pesos colombianos (equivalente a 14.72 pesos mexicanos, tras el incremento del 8.5% aplicado el 18 de enero de 2025), impacta directamente en el bolsillo de los ciudadanos, obligándolos a tomar decisiones drásticas. Otros, incluso, van más allá, denunciando la “captura” del sistema de transporte por parte de las élites y estableciendo un paralelismo con las problemáticas del pasado, como los incendios de busetas hace tres décadas.
Por otro lado, no faltan las voces que condenan enérgicamente la acción del hombre. Para muchos, la justificación económica no es válida. "¿3.250 pesos es el valor de su vida?", se preguntan algunos, convencidos de que la mayoría de quienes evaden el pago tienen la capacidad económica para hacerlo, pero simplemente se niegan. Las especulaciones sobre la conducta del individuo tras el incidente también abundan: "Lo más seguro es que siguió colándose", afirman, alimentando la percepción de una cultura de la ilegalidad y la falta de respeto por las normas.
La discusión en torno a este video trasciende el simple hecho de la evasión del pasaje. Nos interpela como sociedad y nos obliga a preguntarnos: ¿qué tipo de ciudad estamos construyendo? ¿Una donde el acceso a servicios básicos como el transporte se convierte en un privilegio? ¿O una donde la solidaridad y la justicia social son los pilares que guían nuestras acciones? El incidente del Transmilenio, por doloroso que sea, nos ofrece una valiosa oportunidad para reflexionar sobre estas cuestiones y buscar soluciones que garanticen el derecho a la movilidad para todos, sin poner en riesgo la vida de nadie. Más allá de la indignación o la justificación, es necesario un diálogo constructivo que nos permita encontrar un camino hacia un sistema de transporte más justo, eficiente y accesible para todos los bogotanos. La pregunta que queda flotando en el aire es: ¿estaremos a la altura del desafío?
Fuente: El Heraldo de México