7 de mayo de 2025 a las 00:20
El legado de Francisco: Lecciones que perduran
Mientras el cónclave se prepara en el Vaticano, una ola de aprecio por el legado de Francisco recorre México. No se trata solo de nostalgia, sino de una profunda reflexión sobre lo que su pontificado significó y, aún más importante, sobre qué tipo de liderazgo necesita la Iglesia Católica en el futuro. Monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, voz autorizada de la Conferencia del Episcopado Mexicano, lo resume con precisión: Francisco nos enseñó a ver. A ver al marginado, al olvidado, al que la sociedad prefiere ignorar. Presos, migrantes, enfermos terminales… todos encontraron en la mirada de Francisco no un juicio, sino la compasión de un padre. Y ese, quizás, sea el mayor tesoro que nos deja: la capacidad de reconocer la dignidad inherente a cada ser humano, sin importar su condición.
Esta mirada, tan característica de Francisco, no surgió de la nada. Fue el fruto de una vida moldeada por su identidad latinoamericana, su formación jesuita y, sobre todo, por su propia esencia, ese "ser Bergoglio" que lo define. Desde mucho antes de llegar al Vaticano, ya caminaba junto a los más necesitados, comprometido con su realidad. Su llegada a Roma simplemente amplificó esa vocación, extendiéndola a una escala global. No se trató de un cambio de rumbo, sino de una expansión de su horizonte de compasión.
Ahora, ante la inminente elección de su sucesor, la pregunta crucial resuena con fuerza: ¿qué tipo de Papa necesita la Iglesia en estos tiempos turbulentos? Monseñor Pérez Villarreal nos invita a pensar en un líder sensible, capaz de tender puentes y unificar las diversas corrientes que coexisten dentro de la Iglesia, e incluso más allá, con otras confesiones religiosas. Un líder que comprenda la complejidad del mundo actual y sepa utilizar las herramientas de comunicación que el siglo XXI pone a nuestra disposición. Recordemos que Francisco, al inicio de su pontificado, se enfrentó a un panorama mediático muy diferente al actual, con el auge de las redes sociales y las aplicaciones móviles. Hoy, la comunicación es un campo minado y se necesita una figura que sepa navegarlo con sabiduría y eficacia.
La tarea del colegio cardenalicio no es sencilla. La elección de un nuevo Papa no se trata simplemente de llenar una vacante, sino de dar continuidad a una misión, de responder a las necesidades de una Iglesia global y diversa. El perfil ideal no se limita a una lista de cualidades abstractas, sino que debe encarnarse en una persona capaz de inspirar, de guiar y, sobre todo, de continuar el camino trazado por Francisco: el camino de la cercanía, la compasión y la búsqueda incansable de la unidad. El mundo observa con atención, expectante ante la decisión que marcará el rumbo de la Iglesia Católica en los años venideros. La elección del sucesor de Francisco no es un evento aislado, sino un momento crucial que resonará en la historia de la humanidad.
Fuente: El Heraldo de México