6 de mayo de 2025 a las 17:35
El Cónclave: ¿Cuándo empieza?
Las antiguas piedras de la Capilla Sixtina guardarán, una vez más, el secreto de un cónclave. El próximo 7 de mayo, tras las imponentes puertas de bronce, 133 cardenales electores se reunirán para una tarea de inmensa trascendencia: elegir al sucesor del Papa Francisco. Un manto de misterio envuelve este ritual milenario, heredado de tiempos inmemoriales y celosamente custodiado a lo largo de los siglos. A las 16:00 horas de Roma, el silencio caerá como un telón sobre la Ciudad del Vaticano. Un silencio roto únicamente por los susurros de las oraciones y el crujir de las papeletas. Un silencio que se extenderá, quizás por horas, quizás por días, quizás por semanas, hasta que del fino conducto de la chimenea se eleve la esperada fumata blanca.
Imagine la escena: el mundo entero con la mirada puesta en ese humo que se eleva hacia el cielo romano. Millones de fieles en cada rincón del planeta, conteniendo la respiración, esperando la señal. Una señal que anunciará no solo la elección de un nuevo líder para la Iglesia Católica, sino también el inicio de una nueva era. ¿Qué desafíos enfrentará el nuevo pontífice? ¿Qué rumbo tomará la Iglesia bajo su guía? Estas preguntas, que resuenan en el corazón de los creyentes, se suman al aura de expectativa que rodea al cónclave.
El misterio del cónclave no se limita al proceso de votación en sí. ¿Qué sucede realmente tras esas puertas cerradas? ¿Qué debates, qué reflexiones, qué compromisos se tejen en la intimidad de la Capilla Sixtina? Las especulaciones abundan, alimentadas por la escasez de información y la solemnidad del evento. Se sabe que los cardenales, aislados del mundo exterior, deben alcanzar una mayoría de dos tercios para elegir al nuevo Papa. Pero, ¿qué factores influyen en sus decisiones? ¿Qué corrientes de pensamiento se enfrentan en el interior de ese conclave?
Más allá del ritual y la tradición, el cónclave del 7 de mayo es un recordatorio palpable de la continuidad de la Iglesia Católica a través de los tiempos. Una institución que ha sobrevivido a imperios, guerras y revoluciones, y que se renueva a sí misma a través de este proceso de sucesión milenario. Desde Gregorio X, quien institucionalizó el cónclave en 1274 para evitar las largas y complejas elecciones papales, hasta nuestros días, este rito ha demostrado su eficacia para garantizar la unidad y la continuidad de la Iglesia.
El hecho de que los cardenales deban desconectarse completamente del mundo exterior, dejando atrás teléfonos y redes sociales, subraya la importancia de la reflexión y la oración en este proceso crucial. Aislados del ruido mediático y de las presiones externas, los cardenales pueden concentrarse en la tarea que tienen ante sí: escuchar la voz del Espíritu Santo y elegir al hombre que consideren más apto para guiar a la Iglesia en los tiempos que vienen.
Mientras el mundo espera la fumata blanca, la Ciudad del Vaticano se convierte en el epicentro de la cristiandad. Un lugar cargado de historia, de tradición y de fe, donde se decide el futuro de una de las instituciones más antiguas y influyentes del mundo. El 7 de mayo, la Capilla Sixtina volverá a ser testigo de un momento histórico. Un momento que marcará el inicio de un nuevo capítulo en la larga y compleja historia de la Iglesia Católica.
Fuente: El Heraldo de México