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6 de mayo de 2025 a las 19:15

Descubre el impacto real del huevo en tu cuerpo

Desde tiempos inmemoriales, el huevo ha reinado en los desayunos mexicanos, una tradición culinaria tan arraigada como el aroma del café recién hecho. Su versatilidad lo convierte en el protagonista de infinidad de platillos, desde los clásicos huevos rancheros hasta los sofisticados huevos benedictinos. Pero más allá de su sabor y adaptabilidad, el huevo es un auténtico tesoro nutricional, una pequeña joya blanca repleta de beneficios para nuestra salud. Sin embargo, la sombra de la duda ha perseguido a este alimento durante décadas, un fantasma llamado colesterol que ha sembrado la incertidumbre en la mente de muchos. ¿Es realmente saludable incluir el huevo en nuestra dieta diaria? Despejemos las dudas y exploremos a fondo las bondades y consideraciones de este alimento milenario.

Diversos estudios científicos han desmitificado la creencia popular que demonizaba al huevo. Lejos de ser un villano para la salud cardiovascular, se ha demostrado que un consumo moderado, de uno a dos huevos al día, es perfectamente seguro para la mayoría de las personas sanas. De hecho, este alimento es una fuente inagotable de nutrientes esenciales. Su proteína de alta calidad es fundamental para la construcción y reparación de tejidos, mientras que la colina, un nutriente esencial a menudo olvidado, juega un papel crucial en la función cerebral y la memoria. Además, el huevo nos aporta vitamina D, vital para la salud ósea, y antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que protegen nuestra vista del daño oxidativo.

El colesterol, el gran enemigo imaginario del huevo, ha sido objeto de extensas investigaciones. Si bien es cierto que un huevo contiene aproximadamente 185 mg de colesterol, la ciencia ha demostrado que, en la mayoría de los casos, este consumo no se traduce en un aumento significativo del colesterol "malo" (LDL) en la sangre. De hecho, algunos estudios sugieren que el huevo puede incluso incrementar los niveles de colesterol "bueno" (HDL), un protector natural del corazón.

La clave, como en todo, reside en el equilibrio. El huevo, por sí solo, no representa un riesgo para la salud. El problema surge cuando lo acompañamos de otros alimentos ricos en grasas saturadas, como embutidos, mantequilla, pan blanco o frituras. Imaginemos un desayuno típico: huevos fritos con chorizo, acompañados de tortillas de harina y un vaso de jugo azucarado. En este caso, el conjunto, y no el huevo en sí, es el responsable del impacto negativo en nuestra salud.

Para las personas con diabetes tipo 2 o antecedentes de enfermedades cardiovasculares, la moderación es aún más importante. Es fundamental consultar con un médico o nutricionista para determinar la cantidad adecuada de huevos que se puede incluir en la dieta, ya que cada caso es único.

La forma de preparar el huevo también influye en su impacto en nuestra salud. Optar por métodos de cocción saludables, como cocido, pochado o a la plancha, es preferible a freírlos en abundante aceite. Además, combinarlos con alimentos ricos en fibra, como vegetales, pan integral o aguacate, potencia sus beneficios y contribuye a una dieta equilibrada.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una institución de referencia en materia de salud, recomienda un consumo moderado de huevos. Para la población general sana, se sugiere un huevo al día o hasta tres a la semana. En personas con colesterol alto, se pueden consumir hasta tres o cuatro huevos a la semana, mientras que para los diabéticos, la recomendación es de tres huevos a la semana.

En conclusión, el huevo es un alimento valioso que merece un lugar en nuestra dieta. Sus beneficios nutricionales son innegables y, consumido con moderación y como parte de una alimentación equilibrada, puede contribuir a una vida más saludable. Dejemos atrás los mitos y disfrutemos de este regalo de la naturaleza, incorporándolo de forma inteligente en nuestros menús diarios.

Fuente: El Heraldo de México