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6 de mayo de 2025 a las 20:00
Derrame en Tabasco: ¿Qué lo causó?
La tranquilidad del paraíso costero de Tabasco se ha visto perturbada por una inquietante marea negra. Un manto de hidrocarburo, de origen aún desconocido, ha teñido las aguas y arenas de las playas del municipio de Paraíso, obligando a las autoridades a tomar medidas drásticas. La bandera negra ondea ominosa, señal inequívoca de la prohibición de acceso a las playas, mientras que los pescadores, con la preocupación grabada en sus rostros, han decidido mantener sus embarcaciones en tierra. El sustento de muchas familias, intrínsecamente ligado al mar, se encuentra ahora amenazado por esta sombra oscura que se cierne sobre sus vidas.
El pasado sábado marcó el inicio de esta preocupante situación. Desde entonces, la mancha de hidrocarburo se ha extendido, cubriendo diversas zonas del municipio. El olor penetrante del crudo impregna el aire, un recordatorio constante de la vulnerabilidad de este ecosistema costero. Los pescadores, conocedores de estas aguas como la palma de su mano, no se arriesgan a salir. El temor a que sus redes queden inutilizables, impregnadas de la sustancia viscosa, es una preocupación tangible y justificada. Más allá del perjuicio económico inmediato, se suma la incertidumbre sobre el impacto a largo plazo en la fauna marina, fuente primordial de alimento y sustento para la comunidad.
La Agencia de Seguridad, Energía y Medio Ambiente (ASEA) ha tomado cartas en el asunto, anunciando una inspección exhaustiva en el Puerto de Dos Bocas, un punto neurálgico de la industria petrolera en la región. Pemex, la gigante petrolera mexicana, también ha sido instada a investigar el origen del derrame. La pregunta que todos se hacen es: ¿de dónde proviene esta mancha negra que amenaza el equilibrio de este paraíso costero? Las sospechas, inevitablemente, se dirigen hacia la intensa actividad petrolera que se desarrolla en las aguas del Golfo de México. Plataformas y pozos petroleros salpican el horizonte marino, recordatorios constantes de la riqueza energética que yace bajo las olas, pero también de los riesgos que conlleva su extracción.
No se trata, lamentablemente, de un evento aislado. La historia del municipio de Paraíso está marcada por episodios similares. Las manchas negras que recalan en sus costas son una triste constante, un reflejo de la compleja convivencia entre la industria petrolera y la fragilidad del ecosistema marino. Esta vez, sin embargo, la magnitud del derrame parece mayor, la preocupación más palpable.
La incertidumbre se agrava con el silencio de las autoridades respecto al origen del derrame. Mientras la investigación sigue su curso, los habitantes de Paraíso observan con impotencia cómo la mancha negra se extiende, cómo la vida marina se ve afectada. El testimonio de algunos residentes, que afirman haber visto peces muertos en la zona, añade un nuevo componente de alarma a la situación. ¿Cuál será el impacto real de este derrame en la biodiversidad marina? ¿Cuánto tiempo tardará el ecosistema en recuperarse? Estas son preguntas que aún no tienen respuesta, preguntas que flotan en el aire con la misma densidad que el olor a crudo que impregna las costas de Paraíso. La esperanza, sin embargo, persiste, la esperanza de que se esclarezcan las causas del derrame, de que se tomen medidas para mitigar sus efectos y de que, algún día, el paraíso recupere su esplendor.
Fuente: El Heraldo de México