6 de mayo de 2025 a las 19:40
Clases virtuales en UAS tras violencia en Sinaloa
La incertidumbre se cierne sobre Sinaloa. Una jornada que comenzó con el macabro hallazgo de un cuerpo en Culiacán y que continuó con balaceras, bloqueos carreteros y el pánico generalizado en varios municipios, ha obligado a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) a tomar medidas drásticas. La educación, ese pilar fundamental para el desarrollo de la sociedad, se ve forzada a replegarse ante el embate de la violencia. La modalidad virtual se convierte, una vez más, en el refugio ante la inseguridad, protegiendo a estudiantes y personal académico de un peligro palpable e inminente.
No son nombres aislados en un mapa: Mocorito, Guamúchil, Angostura, Las Brisas, Casa Blanca, Palos Verdes, Bamoa, León Fonseca… son comunidades, familias, historias de vida que se ven interrumpidas por el miedo. La instrucción de la UAS es clara y contundente: la seguridad es primero. Mientras las balas silban en las calles, las aulas virtuales se abren como un espacio de resistencia, un testimonio de que la educación no se rinde, aunque las circunstancias sean adversas.
El eco de los "Culiacanazos" resuena en la memoria colectiva. Las imágenes de camionetas con hombres armados, circulando impunemente, evocan un pasado doloroso que muchos creían superado. La velocidad con la que se propagan los videos en redes sociales es un reflejo del temor latente, de la necesidad de compartir la información, de alertar a los demás, de buscar una explicación, una respuesta ante lo inexplicable.
Las autoridades, hasta el momento, mantienen un silencio preocupante. La falta de información oficial alimenta las especulaciones, los rumores, la incertidumbre. Se habla de reconfiguraciones en el crimen organizado, de nuevas alianzas y disputas por el control territorial. Pero son solo hipótesis, fragmentos de una verdad que permanece oculta, mientras la sociedad se aferra a la esperanza de que la calma regrese pronto.
El bloqueo de la carretera México 15, a la altura de Las Brisas, es una muestra de la capacidad de estos grupos para paralizar la vida cotidiana, para sembrar el caos y el terror. Tráileres atravesados en la vía, interrumpiendo el flujo de personas y mercancías, convirtiendo una ruta vital en un escenario de miedo e impotencia.
Y mientras la noche cae sobre Sinaloa, Villa Juárez, ya identificada como un foco rojo en el mapa de la violencia, vuelve a ser escenario de un enfrentamiento armado. El sonido de las ráfagas de armas de fuego obliga a las familias a refugiarse en sus hogares, a vivir momentos de angustia e incertidumbre, preguntándose cuándo terminará esta pesadilla.
La UAS, al migrar a la virtualidad, no solo protege a su comunidad, sino que también envía un mensaje claro: la educación no se detendrá. A pesar de la violencia, a pesar del miedo, el aprendizaje continúa. Es una apuesta por el futuro, una declaración de que la esperanza no se extingue, aunque las sombras de la violencia intenten oscurecerlo todo. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuánto tiempo más podrá resistir la sociedad bajo el peso de esta constante amenaza?
Fuente: El Heraldo de México